Publicidad

Periodismo de provincias

Imagen del Racing de Ferrol-Racing de Santander en A Malata (foto: Raúl Lomba / Ferrol360)
Imagen del Racing de Ferrol-Racing de Santander en A Malata (foto: Raúl Lomba / Ferrol360)

RAÚL SALGADO | @raulsalgado | Ferrol | Domingo 8 mayo 2016 | 22:27

Radicalmente en contra de entrar al trapo en público, creo que hay ocasiones que merecen una reflexión que conmine a los señalados a frenar. Valdría como ejemplo el deporte o la política, cualquier aspecto de la actualidad diaria. Somos de provincias, los hermanos pobres. Los desamparados, como aquellas Hurdes de Buñuel.

Y no recurro a ese tópico que dice que solamente yo puedo insultar a mi padre aunque el de enfrente tenga razón. La falsa superioridad y la arrogancia no valen para mofarse e insultar sin justificación. Los pequeños siempre sobran.

Sin ir más lejos, el ferrolano Miguel Tellado ha ascendido a número dos del PPdeG y en la particular biografía que algunos grandes medios recrean sobre él se obvian algunas de sus incursiones mediáticas más notables, a mi modesto entender, que fueron en las dos televisiones locales de que dispuso Ferrol.

Micrófono destinado al público en el pleno del Concello de Ferrol de febrero pasado (foto: Mero Barral / 13fotos para Ferrol360)
Micrófono destinado al público en el pleno del Concello de Ferrol de febrero pasado (foto: Mero Barral / 13fotos para Ferrol360)

No brillan tanto como referir que trabajó para Manuel Torreiglesias o en una radio municipal a las órdenes del BNG, la dictadura del titular y la brevedad llamativa en el texto. En el balompié, como el año pasado con el Real Oviedo, la mirada por encima del hombro nos la han regalado los cántabros esta última semana.

Tenemos que alfombrar su llegada a la ciudad, es un privilegio para nosotros. Otro tanto hicieron varios equipos cuando visitan As Somozas, que comparte categoría con ellos, pero no parece que sean conscientes. Siguen pensando que están en Primera.

Ante un empate forjado desde el tesón, la prensa cántabra, complaciente con su técnico al término del encuentro hasta rozar el piropo barato, desdibuja el mérito anfitrión. Somos primeros, pero que quede claro que lo hacemos fatal. Ellos, un paso por delante. Siempre. El relato de la gesta, de la heroicidad, aburre.

Imagen del Racing de Ferrol-Racing de Santander en A Malata (foto: Raúl Lomba / Ferrol360)
Imagen del Racing de Ferrol-Racing de Santander en A Malata (foto: Raúl Lomba / Ferrol360)

Es digno de elogio que un millar de personas atraviesen varias provincias hasta recalar aquí, pero tildarlo ante su entrenador de valentía es excesivo. Además, tenemos que sentirnos muy honrados porque animasen las calles de una ciudad que ven completamente muerta. Ha sido únicamente gracias a los santanderinos.

Los 9.000 eran de Sardinero, intuyo. No seré yo el que niegue la realidad de mi tierra, pero de ahí a decir que en la meta de una semana festiva, no solamente por el Racing -añadan el Rallye entre otras causas-, todo sea por su tesón es de risa. La promoción del club para convertir A Malata en caldera es, relata el principal rotativo de Cantabria, «una mayoría forzada».

Pistola obligando a acudir, deduzco. El escenario que arropa a los de Munitis aquí era simple atrezo porque, oh sorpresa, es la pelota la que decide. Por si no lo sabías, amado lector. Lo escriben unos compañeros entregados a una fe ciega y que se permiten dar lecciones desde la capital del mundo. Ah, no, que es Santander. Ah, espera, que también es Segunda B.

Imagen del Racing de Ferrol-Racing de Santander en A Malata (foto: Raúl Lomba / Ferrol360)
Imagen del Racing de Ferrol-Racing de Santander en A Malata (foto: Raúl Lomba / Ferrol360)

Parece que la fortaleza de la gran ciudad de provincias te eleva. El dinero que permite desplazar a periodistas hasta llenar una cabina que habitualmente copamos los de casa, desplazados a la contigua en un día de lleno. El mismo dinero que les posibilita un coche de empresa, cuando los nativos nos afanamos por compartir gastos de nuestro bolsillo.

También vehículo, que no es de la empresa que nos paga. Incidentes gravísimos al término del duelo, aseguran. Feos, concretaré. Habrá mucho en juego, pero perder los nervios nunca es de recibo. Eso sí, no sirve limitarse a ver la viga en el ojo propio. El once cántabro hizo bronco el partido desde el primer silbido. Y su caseta.

Ya no entraré en la ridiculez de comparar Ferrol con Villaviciosa, cuyo club rindió un merecido homenaje a «Bienvenido, Mister Marshall» alfombrando el desembarco santanderino. Bienvenidos, sí, pero aquí no hacemos el rendibú a los iguales. Mero protocolo. Recordar que para Limones en Ferrol «perder es lo normal» no pasa de chascarrillo de bazar chino.

Imagen del Racing de Ferrol-Racing de Santander en A Malata (foto: Raúl Lomba / Ferrol360)
Imagen del Racing de Ferrol-Racing de Santander en A Malata (foto: Raúl Lomba / Ferrol360)

Era el destino aguardado para una previa agitada por un presidente populista que quiso azuzar a la hinchada y propiciar su traslado en masa. Polémicas que no valen nada. Un último destello: lo de que el Racing -R. Ferrol para ellos, Racing es el que les pertenece- no relucía en primeras páginas no se corresponde con la realidad. De hecho, nos movilizó más que otras semanas.

Desde la mayor honestidad posible, somos un grano más en ese cúmulo que busca lo mejor para la ciudad. No podemos situarnos a la altura de celebridades, nada de tribunerismo o bufanderismo, pero las distancias claras. Lecciones, las justas; los nuestros son los más guapos, dicen algunas madres.

También las de esta esquina del mapa aferrada, parece por los tópicos, a Franco, crisis endémica, dependencia naval y calles en las que duermen zombis. Ni Zidanes ni BBCs. Solamente espero que esas agresiones tan graves, incluyendo a los periodistas de Santander que denunciaron amenazas en cabinas que no llegaron a nuestros oídos, se aclaren.

Imagen del Racing de Ferrol-Racing de Santander en A Malata (foto: Raúl Lomba / Ferrol360)
Imagen del Racing de Ferrol-Racing de Santander en A Malata (foto: Raúl Lomba / Ferrol360)

Pensar antes de hablar y quemar después de leer. Por suerte, hay vida más allá del Palacio de La Magdalena. O de la calle Serrano. Incluso de Juan Flórez o Rúa do Vilar, si me apuran.