RAÚL SALGADO | @raulsalgado | Ferrol | Jueves 10 octubre 2013 | 12:36
La segunda acción reivindicativa enmarcada en el nuevo calendario de protestas del naval de Ferrol ha estado caracterizada, al igual que la primera, por la tranquilidad. Sin incidentes, unos 2.000 trabajadores de los astilleros han participado en una marcha que discurrió en la mañana de este jueves entre las instalaciones de Navantia Ferrol y el edificio de la Xunta en la ciudad.
Allí los participantes en la manifestación permanecieron concentrados durante más de media hora, con las puertas de acceso al inmueble completamente cerradas. Los operarios pegaron en vidrieras y paredes carteles con algunas de sus reclamaciones, como la incorporación del dique flotante a las plantas públicas o la firma de nuevos contratos que garanticen estabilidad laboral.
Las acciones de presión continuarán durante este mes, con una movilización central en la semana del próximo día 21. Lito Blanco, portavoz del comité de empresa de Navantia Ferrol, ha considerado que el sector está abocado «ao abismo» y que ya falta «unha semana menos para que o último buque marche a Australia».
Blanco sostuvo que ese acontecimiento afectará directamente a unos 800 empleados, que se sumarán a los 2.500 que han perdido su trabajo en los últimos meses. A su juicio, los responsables políticos están «xogando ao despiste» y no se preocupan «en serio» por su problemática.
Ante las peticiones de «paciencia» por parte de algunos dirigentes, reiteró que se «minte unha vez máis» en torno al contrato con Pemex o al dique flotante. Sobre este último punto, denunció que no exista respuesta sobre si hay autorización o no para posibilitar esta infraestructura.
Al mismo tiempo, los sindicatos llaman la atención sobre la devolución de 1.500 millones de euros de fondos estructurales por parte de la Administración, que creen que se podrían haber empleado en el dique. «Non vemos apoio decidido», observó el portavoz sindical.
Hay más. Advirtió Blanco que en España no existe la misma sintonía entre gobernantes y directivos del naval público que en otros países. Puso el ejemplo de Francia, en donde DCN obtuvo este verano un contrato con Arabia Saudí estimado en más de 1.000 millones de euros para la modernización de cuatro fragatas y dos petroleros. Aseveró que allí fueron «moito máis avispados».
Destacó que sus competidores europeos afrontan costes salariales más elevados, ante la posibilidad de que el nuevo plan estratégico contemple recortes laborales. Remarcó Lito Blanco que Navantia «só ten un problema», la falta de carga de trabajo. En cambio, se aventuran cambios en las condiciones de los trabajadores mientras, tal y como dijo, aumenta el personal que percibe mayores emolumentos en la central de Madrid.
De hecho, insistió en la petición de publicación de salarios de altos directivos y en el hecho de que los problemas financieros del grupo naval no son «responsabilidade dos traballadores». La cúpula de Navantia, añaden los sindicatos, no es capaz de conseguir contratos, por lo que anuncian que seguirán movilizándose en las calles.
«Non podemos ter esa paciencia», aseguró Blanco, porque dice que están «ao borde do precipicio». Preguntado por la negociación del convenio colectivo, no ha reseñado avances destacables, pero sí afirmó que está siendo «dura» y «tensa». La última junta finalizó pasadas las cinco de la madrugada.

