ÁNGEL DEL RIO | Lunes 23 de marzo de 2026 | 9:40
La tarde prometía más de lo que finalmente ofreció. En A Malata, con un ambiente notable y una grada entregada desde el primer minuto, el Racing de Ferrol y el Barakaldo firmaron un empate sin goles (0-0) que dejó una sensación extraña: intensidad hubo, intención también, pero fútbol resolutivo, muy poco.
El partido arrancó con buen pulso. El Racing de Ferrol quiso asumir el protagonismo desde el inicio, empujado por su gente, que volvió a responder con una entrada más que digna y un apoyo constante en A Malata. Sin embargo, ese dominio inicial se diluía en cuanto el balón se acercaba a las áreas. Faltaba precisión en los últimos metros, claridad en la toma de decisiones y, sobre todo, colmillo.
El Barakaldo, por su parte, planteó un encuentro serio, ordenado, cómodo sin balón y atento a cualquier error local. Supo cerrar espacios y obligar al Racing de Ferrol a circular sin profundidad. Sus aproximaciones fueron escasas, pero lo suficientemente amenazantes como para recordar que el empate no era un accidente, sino un escenario trabajado.
Con el paso de los minutos, el encuentro se volvió más espeso. Hubo más interrupciones, menos ritmo y una sensación creciente de bloqueo. Ni los cambios lograron alterar el guion. El Racing de Ferrol lo intentó con más corazón que ideas, mientras que el Barakaldo parecía conforme con el punto y no asumió riesgos innecesarios.
En los compases finales, A Malata apretó, como siempre. Hubo algún acercamiento que encendió a la grada, algún centro con intención, algún remate que no encontró portería. Pero todo quedó en eso: en intentos. Nada concreto, nada decisivo.
El pitido final certificó lo que el marcador llevaba anunciando desde el inicio: nada de nada. Un empate que suma, sí, pero que sabe a poco para un Racing de Ferrol que buscaba dar un paso adelante ante su afición.
Eso sí, si algo no falló fue el ambiente. A Malata volvió a estar a la altura, demostrando que, incluso en tardes grises, sigue siendo un factor diferencial. El fútbol, esta vez, no acompañó.