
MILLÁN GÓMEZ | Lugo | Jueves 9 marzo 2017 | 19:55
Coincidí con Rafa García en mi etapa de jefe de prensa de Club Deportivo Lugo. Fue el octavo fichaje de los nueve realizados aquel verano de 2013. A la ribera del Miño, jugó la temporada 2013-2014. Un profesional ejemplar, siempre proactivo, predispuesto al trabajo, transmitiendo alegría y jovialidad pese a no ser titular habitual.
Un futbolista básico en cualquier vestuario por su bonhomía, disposición y carácter grupal. Muy bromista, siempre de buen humor y con actitud positiva. Físicamente, se cuida con detalle y se ejercitaba habitualmente en los días libres. Siempre en mi equipo.
Futbolísticamente, es un jugador fuerte, que aporta jerarquía, oficio, despliegue y trabajo defensivo. Busca continuamente la recuperación y achicar espacio a los rivales. Tiene capacidad para crear juego por pasillos interiores, así como abrir hacia los laterales y extremos.

En Lugo, actuaba como mediocentro junto a otro compañero e incluso en trivote. Quique Setién lo utilizaba como mediocentro junto a Fernando Seoane o Carlos Pita, con ambos o bien en los instantes finales para cerrar los partidos. Disputó cuatro partidos en Primera División con el Rayo Vallecano en la temporada 2011-2012.
La campaña previa, consiguió el ascenso con el equipo rayista. Se formó en la cantera del Real Madrid junto a futbolistas como Esteban Granero, José Manuel Jurado o Javi García. En la pasada campaña, fue clave en el ascenso del Reus Deportiu a Segunda.
Titular jugando todos los minutos en la final por el ascenso contra el Racing de Santander. En este campeonato, ya en Segunda, dispuso de pocos minutos. Recuerdo cuando lo elegí para comparecer en rueda de prensa antes de la visita del Club Deportivo Lugo al Real Zaragoza.

Había sido el penúltimo fichaje y sus rivales en la demarcación de mediocentro eran Carlos Pita y Fernando Seoane, sin duda, dos de los tres futbolistas más importantes de la historia del club junto a Manu. Respondió que «sabía a lo que venía» y que era «consciente» de su situación.
Todo ello con un tono positivo y un gesto constructivo. En aquella comparecencia, contestó que el equipo iba a La Romareda a ganar. Así fue en, seguramente, la victoria simbólicamente más importante de la historia del club por escenario y rival.
Se podía haber perdido o empatado, por supuesto, pero aquella afirmación denotaba su ambición y espíritu ganador. Un fantástico portavoz de grupo. Si yo lo elegía para cualquier rueda de prensa, zona mixta o entrevista, sabía que representaba al equipo con sobresaliente profesionalidad y transmitiendo de forma constructiva. Una garantía.
Tena
Su entrenador en el Racing de Ferrol, Miguel Tena, fue compañero suyo en el Club Deportivo Lugo en aquella temporada 2013-2014.
En una entrevista que realicé a Miguel para la página web oficial y periódico oficial del club, el ahora técnico departamental respondía lo siguiente sobre Rafa: «Es un chaval súper profesional, que se cuida muchísimo y tiene unas cualidades espectaculares. Le deseo todo lo mejor porque es un futbolista excepcional».
Miguel Tena y Rafa García se conocen y tienen un denominador común: su profesionalidad, predisposición para crear grupo y trabajan todos los detalles. Ahora, vuelven a compartir equipo. Ambos fueron compañeros también en Lugo de Laro, entonces canterano y que entrenaba eventualmente con el primer equipo.
Profesional
No en vano, los tres coincidieron en el césped el día que Laro debutó oficialmente con el Club Deportivo Lugo el dieciséis de octubre de 2013 en el estadio Nuevo Colombino frente al Real Club Recreativo de Huelva (1-0) en tercera ronda de la Copa del Rey.
El Racing de Ferrol contrata un mediocentro que aportará físico, calidad y trabajo, así como un compañero difícilmente mejorable. Miguel Tena sabe a quién ficha y por qué. No se equivoca. Por eso lo quiso ya la temporada pasada. Un profesional tan trabajador aportará dentro y fuera del campo nada más firmar el contrato.
Rafa García, siempre en mi equipo. Mis mejores deseos y todo mi cariño, «máquina».