
FERROL360 | Jueves 21 mayo 2020 | 00:00
La propuesta de la Xunta de Galicia de intentar controlar la afluencia a playas con un sistema de cita previa que regule el aforo ha suscitado un rechazo casi unánime desde los ayuntamientos. También desde la Deputación, cuyo presidente aseguró que está «muy bien tomar decisiones desde un Boletín Oficial del Estado o un Diario Oficial de Galicia».
«Incluso desde el Boletín Oficial da Provincia», señaló Valentín González Formoso en una entrevista en Radio Ferrol Cadena SER. El también alcalde de As Pontes destacó que desde «el tablón de un Ayuntamiento» no se ven las cosas tan sencillas: «Es la vida real, la calle; el que tiene que abrir la playa, vigilarla».
A su juicio, «la gente tiene que ser respetuosa», máxime cuando «el alcalde no tiene una varita mágica con la que le nazcan recursos como grelos en una huerta». Sostiene que un regidor tiene las «limitaciones de una persona normal» y que las posibilidades de un consistorio son ínfimas ante una iniciativa de esta envergadura.
Alcaldes
«Controlar la entrada en la playa de Valdoviño… me río yo de esa aplicación si nos basamos en el criterio de prudencia que está ordenando Sanidad», consideró González Formoso. El alcalde de Cedeira, Pablo Moreda, valoró que le «parece un total disparate e unha falta total de coñecemento da costa galega» en su cuenta personal de la red social Facebook.
Su homólogo en Valdoviño, Alberto González, admitió en la misma plataforma que no sitúa este plan como factible: «Sinceramente, no lo veo; no veo que nuestros vecinos tengan que pedir cita para ir a sus playas». En todo caso, detalló que el Concello está «trabajando para realizar un control adecuado de las playas, aunque todo pasa por una cosa, respeto».
El alcalde de Ares, Julio Iglesias, sostuvo, también en Facebook, que los «concellos empezamos a estar muy desbordados». Así, opinó que al «vigente marasmo normativo y continuo cambio en su interpretación quieren sumarle cita previa en playas; los concellos pagando el pato, qué bonito invitar mandando que el vino lo pague otro».
