
RAÚL SALGADO | @raulsalgado | Ferrol | Jueves 19 mayo 2016 | 15:23
No hay mal que cien años dure. Bajo esta evidente premisa, que indica que el tiempo pone las cosas en su sitio y ayuda a abrir nuevos enfoques, el Racing ha recobrado la sonrisa. Luce optimismo en sus rostros y palabras, recupera plenitud en cuanto a confianza y se arma por encima de adversidades.
Despliegue de consignas por parte de Miguel Ángel Tena en el último entrenamiento en suelo naval. Naval ferrolano, que se van a Cádiz y allí también saben de qué va eso. Primó en su arenga la importancia de «llevar el balón a extremos», la «transición rápida al espacio» y una máxima: «A la banda… y a correr».
Aplaudió las evoluciones de jugadores como Iván González; suyo fue un balón «perfecto». Pablo Rey estimulaba a Brais Abelenda, la gran incorporación de la expedición, y destilaba ilusión. Otro tanto Borja Domínguez con canteranos que completaban la terna. «Hay que tener buena circulación de balón», insistía el levantino.

Iban cada vez más rápido los verdes, combinando ambiente distendido, incluso con carcajadas en el menú, e intensidad al más alto nivel. Búsqueda de «espacios» y «amplitud; tengo que hacer grande el campo». Reapareció Diego Peláez, «mucho mejor» que este miércoles según Carlos Brage, jefe de los servicios médicos del Racing. Su primer esférico, sus primeras sonrisas.
También ensalzaba Tena el «buen balón» de Kike Márquez y las acciones de Jon Ander Garrido. Ambos ofrecieron una imagen muy colaboradora con sus compañeros, pero no podrán apoyarlos en el Carranza. «De cara y me voy», aceleraba el jefe del vestuario, que pulía todo aquel defecto que reflejase una actitud «previsible» o facilidades al rival.
Conversaciones en las bandas, con un Iván González hablador. Muestras de ilusión; «eso es lo que hay que hacer», alegaba el preparador. También rindió en buenas condiciones Joselu, ejemplo de un grupo mucho más adaptado a los requerimientos que se le avecinan. Sin embargo, algunos canteranos se veían arrastrados por la marea de la exigencia.

Muchos «cambios de orientación» y dos bandos enfrentados. Con peto rojizo figuraban Iván González, José Manuel Catalá, Pablo Rey o Iván Forte; frente a ellos, tanto Román Golobart como Borja Domínguez, Víctor Vázquez o Héber Pena. Solicitudes de «comunicación» fluida para sus pupilos y aspirantes a un once sin ataduras mentales.
Más pruebas: un primer equipo con Diego Maceira, Brais Abelenda, Nano Macedo, Borja Domínguez, Iván Forte, Iván González, Román Golobart, Diego Vela o Héber Pena en el listado. Experimentando ante Pablo Rey, José Manuel Catalá, Víctor Vázquez o Diego Peláez. Como suele, Tena esconde sus cartas.
Sobresale de nuevo Iván González con una rápida internada y hay una tercera alternativa. «Lo primero que tengo que dar es seguridad», espeta el técnico. Desde ese instante, distintivo encarnado para Héber Pena, Diego Vela, Víctor Vázquez, Borja Domínguez, Iván Forte, Iván González, José Manuel Catalá, Pablo Rey y Nano Macedo. Los azules son Maceira, Golobart, Peláez o Abelenda.