MARTA CORRAL | Ferrol | Martes 14 octubre 2014 | 16:47
Los vecinos del barrio de la Magdalena amanecían este martes preparados para el comienzo de las obras de la principal vía de acceso al centro histórico. Algunos de ellos, con plazas de garaje en el primer tramo de la calle, avisados desde el Concello buscaron una nueva ubicación para sus vehículos; otros rehusaban mover sus coches para circular por el centro, precavidos.
Se percibía un volumen mucho menor de turismos en las calles y previsión por parte de los ciudadanos, pero finalmente no han comenzado esta mañana los trabajos, que, según el alcalde de Ferrol, José Manuel Rey Varela, empezarán a lo largo de la tarde.
Aunque el regidor comentaba esta mañana que la Policía Local estaba llevando a cabo labores informativas, lo cierto es que los agentes consultados por Ferrol360 no podían precisar la hora a la que comenzarían los cortes de tráfico y el consecuente cambio de sentido de la calle Almendra.
Sí comentaban que el colectivo del que más quejas reciben es el de los propietarios de garajes que tendrán que hacer auténticas cábalas para aparcar en su plaza. Rey Varela les lanzaba esta mañana un mensaje tranquilizador: «He ordenado reuniones a la dirección de obra con los propietarios de garajes para minimizar en todo lo posible los efectos de la actuación» aseguró.
El alcalde ha pedido «comprensión» y un «margen de confianza» ante una obra tan necesaria como la de la calle del Sol, que además «está muy bien planificada» y que cuyo primer tramo esperan rematar antes de Navidad: «Es una calle muy delicada, no se nos escapa lo delicada que es, pasan 5.000 vehículos todos los días y por lo tanto tenemos que poner todo nuestro empeño».
Un plazo de ejecución de algo más de dos meses, que se mantendrá «si no surge inconveniente de carácter meteorológico» y que supone para el Concello un «objetivo ambicioso».
Rey Varela insistió en que la meta es «hacer la calle del Sol para que dure 50 años y no para que dure cinco», ya que junto a la Plaza de España, se trata de una obra que ha «espantado a la gente de vivir y de comprar en el barrio de la Magdalena», por lo que «tenemos que hacerlo en menos tiempo, con mucho menos dinero y respondiendo a las necesidades que vayan surgiendo».
