MARÍA TERRASA | Miércoles 25 de marzo de 2026 | 11:31
Lo que empezó como un proyecto universitario ha acabado convirtiéndose en una pequeña revolución creativa en redes. Ainhoa Soto, María Fernández, Indira Rodal, Mateo Castro, Karla Ceide y Silvia Iglesias son las caras detrás de @ripit_upcycling, una cuenta de Instagram nacida en la carrera de Gestión Industrial de Moda que apuesta por el upcycling de ropa, la moda sostenible y, de paso, por enseñar otra cara de Ferrol.
En apenas unos meses han superado los 800 seguidores, con vídeos que han llegado a decenas de miles de visualizaciones. Pero más allá de los números, lo que engancha es la idea: demostrar que no hace falta gastar dinero en ropa nueva para ir a la moda.
Lo dicen sin rodeos: «¿Qué sentido tiene gastarte 40 euros en una camisa de tendencia, que luego igual no te vas a poner y que aun por encima la puedes hacer en casa, mucho más barata?».
La filosofía de RIPIT es sencilla y muy aterrizada. No venden ropa ni buscan convertirse en marca (al menos de momento). Su objetivo es otro: crear, experimentar y enseñar.
«Lo que hacemos es hacer ropa para nosotros realmente y publicamos los vídeos para que la gente lo pueda hacer en su casa», explican. La clave está en que cualquiera pueda replicarlo, sin necesidad de grandes conocimientos de costura.
De hecho, muchas de sus propuestas parten de lo básico: «Suelen ser transformaciones bastante fáciles, que no hace falta mucho conocimiento de costura». Con pocos materiales y algo de maña, convierten prendas olvidadas en piezas actuales.
Todo con un mensaje de fondo muy claro: menos fast fashion y más reutilización. «Es como mantenerse en tendencia pero promoviendo el uso de la ropa de segunda mano y promover un poco el anticonsumismo de prendas nuevas». Una de las ideas que más repiten es que la ropa interesante no está solo en las tiendas de siempre. Ellas la encuentran en mercadillos y tiendas de segunda mano, donde —aseguran— hay auténticos tesoros.

«Hemos encontrado ropas super guais en tiendas de segunda mano. Y super baratas. Y piezas únicas». Frente a los precios actuales de la moda rápida, la comparación es directa.
En uno de sus “hauls”, por ejemplo, compraron varias prendas por poco más de veinte euros. «22 euros es lo que te cuesta un pantalón», comentan entre risas. La diferencia es que esas prendas luego pasan por sus manos y se convierten en algo distinto.
El crecimiento de la cuenta tuvo un punto de inflexión claro. Decidieron grabar contenido en la feria de Ferrol, mezclando moda, entorno y proceso creativo. Y funcionó. «Lo subimos y comenzó a tener un montón de éxito. Llegó a las 53.000 visitas». En solo tres días, el impacto fue evidente: «Subimos 300 seguidores o algo así. Una locura».
Ese vídeo marcó el camino: no solo enseñar cómo transformar ropa, sino también dónde encontrarla y cómo se vive esa experiencia en la ciudad.
Porque en RIPIT hay algo más que moda. También hay una intención clara de poner en valor Ferrol, una ciudad que ellas mismas reconocen que suele arrastrar prejuicios.
«Ya que estamos aquí, pues a darle vida también a Ferrol. Tiene cosas chulas», explican. Y lo hacen mostrando mercadillos, calles, playas o rincones que integran en sus vídeos.
Han detectado además que ese contenido conecta: «A la gente le gusta ver cosas de Ferrol. Le encanta».
Frente a los comentarios negativos que a veces aparecen en redes, su respuesta es directa: «Se tiene esa idea generalizada de que Ferrol no tiene nada… pero realmente es una ciudad como cualquier otra. Y aparte tiene cosas muy bonitas».
El proyecto también ha salido a la calle. En San Pepe, por ejemplo, crearon pequeñas ranas hechas con ropa reciclada y las repartieron entre la gente como parte de una acción para darse a conocer.
«Un pantalón de menos de un euro… con eso hicimos un montón de ranas», cuentan. Una forma sencilla de mezclar creatividad, reciclaje y promoción.
Y no descartan ir más allá. La interacción con seguidores ya les ha abierto nuevas posibilidades: «Nos dijo un chico que le encantaría que le enseñáramos a coser». La idea está sobre la mesa: organizar talleres de customización de ropa.
Aunque estudian moda, reconocen que gran parte de lo que hacen lo han aprendido por su cuenta. «La carrera es más centrada en la empresa», explican, así que la parte práctica ha llegado a base de prueba y error.
«Muchos de los proyectos salen mal», admiten. Pero ahí está también el aprendizaje. Entre ellas se enseñan, comparten y mejoran.
Y quizá por eso el proyecto funciona: porque no es perfecto, pero sí auténtico.
En el fondo, RIPIT combina varias cosas que encajan muy bien con el momento actual: moda sostenible, creatividad accesible, contenido cercano y una mirada distinta sobre el entorno. Ropa que se transforma, prendas que vuelven a tener vida y una ciudad que se redescubre a través de vídeos.
Y, de paso, con una invitación directa: «Que nos sigáis en redes».