En un momento en el que la inmediatez parece marcar el ritmo de la creación, Laura Freire y Néstor da Silva, impulsores de Sarao Gallery, apuestan por detenerse. Su nueva marca, Serán, nace precisamente de esa necesidad: la de crear sin límites, sin urgencias y sin tener que elegir una única forma de expresión, algo que ya venían construyendo en su trabajo, simultaneándolo con la gestión de la galería.
El nombre no es casual. ‘Serán’ remite a ese instante del día en el que la luz comienza a caer, un tiempo de transición, íntimo y abierto a lo que está por venir. Como ellos mismos explican, «serán (subs. masc.) 1. parte do día que vai desde que comeza a pórse o sol ata que se fai noite».
Desde 2023, ambos están al frente de Sarao Gallery, un espacio en el que trabajan el arte contemporáneo y su relación con lo cotidiano. Sin embargo, pronto sintieron que ese marco se les quedaba pequeño. «Como persoas creativas, sentíamos que moitas das nosas facetas, capacidades e intereses quedaban fóra da galería», explican. La creación, lejos de encajar en un solo formato, comenzaba a desbordarse.
De esa inquietud surge Serán, una marca que funciona como diseñadores de ideas, creadores de contenido, procesos y sensibilidades. «Aparece entón unha necesidade: a de non reducirnos nin ter que elixir. De aí nace Serán», relatan.
Más que un proyecto cerrado, Serán es una identidad abierta, un lugar en el que conviven iniciativas propias y colaborativas, donde lo importante no es solo el resultado, sino también el camino. «Aquí conviven proxectos propios e compartidos, onde os procesos e os tempos importan e podemos amosar o que creamos e no que cremos», señalan.
La filosofía que lo sostiene se aleja del ruido y de la urgencia. Frente a la sobreproducción y la velocidad, Serán propone otra mirada: «sen présa, sen ruído innecesario. Con criterio e sensibilidade».
En esencia, se trata de un refugio creativo que ilumina desde la calma, como ese momento del día que le da nombre. Un espacio donde todo lo que no cabía antes ahora encuentra su lugar, «dende un serán lento, amable e que ilumine».