
RAÚL SALGADO | Ferrol | Domingo 7 mayo 2017 | 21:27
En una tarde de cielo azulado, un equipo de verde se empeñó en teñir de negro el epílogo de una temporada para el olvido. Eligió el Racing su tarjeta de presentación más previsible, la de un conjunto gris que parece alejado de cualquier ilusión. Y que contagia de apatía a una grada con demasiados asientos vacantes.
Tras un primer período de alternancia sin brillo, que únicamente pudo tapar Adrián Armental con un par de acciones personales, un desajuste defensivo hizo el resto. El Boiro, necesitado de puntos y animado por su afición sin descanso, se puso por delante y se aferró a su método de salvación.
El cambio en el once de Tena, la suplencia de Mendi. Sin embargo, el avilesino saltó al comenzar el segundo período y volvió a demostrar que puede inyectar ánimo a un grupo adormecido. Una historia ya vista otras semanas. Eso sí, la gran novedad residió en que se sentó Joselu, antes silbado desde la hinchada.

Intentando demostrar que quería ir a por el partido, el técnico levantino, visiblemente frustrado por los desajustes, relegó al de Palmeira y acabó sumando a Bicho a la línea creativa y ofensiva. Con Mendi enganchado, la parcela central del Racing aparecía desconectada y el juego se encomendó a individualidades.
De la dureza del arranque se pasó a una rácana puesta en escena frente a un Boiro carente de argumentos pese a que tenga el agua al cuello. Pablo Rey abría juego, pero el balón parado tampoco reportó beneficios, y Sergio de Paz volvía a despuntar por el costado con desparpajo.
La falta de ingenio se mezcló tenebrosamente con una ausencia de reflejos en la zaga que obligó a completar los cambios al filo del 60. Sin puntales consolidados en el esquema mental del preparador, paradójicamente, el conjunto naval pareció sentirse más cómodo sobre el tapete.

Pero, como el fútbol es cosa de once, no basta con las ganas. Exhibiendo sin demasiado pudor las debilidades de todo un año, el Racing mantuvo la fragilidad que le ha costado tantos puntos y agotar buena parte de su crédito ante el respetable. Y persistió en una conducta que al Boiro le permitió asustar, pero muy poco más.
La zaga, desgastada en la recta final, se sostuvo en Nano Macedo y se agarró al estilo reconocible de Víctor Vázquez. Rafa García, primero regenerador desde la sala de máquinas, desprendió agilidad y alternó emplazamientos, pero acabó volviendo a la caseta.
Sin excesiva abundancia, se sucedieron algunos intentos locales, que acabarían muriendo en la orilla y consolidando una mínima ventaja de los del Barbanza. El factor mágico, de nuevo en manos de Dani Benítez, siempre trabajador.

Volcados en zona de los de Barraña y sin mayor peligro en el bando foráneo, el Racing perdió el tiempo y se demostró incapaz tan siquiera de las tablas. Su rival no pasó de un aprobado raspado al detener al contrincante, carente de opciones para desplegar sus encantos frente a un Boiro en momentos de agonía.
Solamente añadiría algún destello el exracinguista Juampa Barros y la imprecisión se adueñó de todo el equipo. De propina, casi diez minutos en inferioridad por lesión de Sergio de Paz. La mente y las ganas de casi todos parecen en otro sitio y el año, todavía resta una semana, está tardando demasiado en acabar. Por el bien de todos.
FICHA TÉCNICA
Racing: Ian Mackay, Sergio de Paz, José Manuel Catalá (Diego Maceira en el 59), Víctor Vázquez, Nano Macedo, Rafa García (Bicho en el 55), Adrián Armental, Gonzalo García, Joselu (Mendi en el 46), Pablo Rey y Dani Benítez
Boiro: Pato Guillén, Axel, Jimmy, Crespo, Soto, Yebra, Marcos Álvarez (Gonzalo en el 62), Juampa Barros, Rubén Rivera, Romay (Pedro Beda en el 77) y Cano (Iago en el 82)
Goles: 0-1, Rubén Rivera, minuto 46
Árbitro: Alexandre Alemán (Las Palmas de Gran Canaria), que ha amonestado a los locales Víctor Vázquez, Gonzalo García y Dani Benítez y al visitante Juampa Barros
Incidencias: A Malata, 1.200 espectadores