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Todo listo para el Festival do Río Castro en Naraío

Las campas ya están segadas. La zona de meriendas está delimitada. Los aparcamientos, preparados. El escenario y el tradicional bochinche esperan a los primeros asistentes. Solo faltan los últimos retoques logísticos para que Naraío vuelva a convertirse este sábado en el epicentro de la música tradicional gallega con la celebración de la 31ª edición del Festival do Río Castro.

Pocas citas mantienen tan intacta su esencia después de más de tres décadas. El Festival do Río Castro sigue fiel a la fórmula que lo convirtió en un referente: una romería popular en plena naturaleza donde conviven la música, la lengua, el baile, el deporte tradicional y el ambiente familiar bajo la sombra de los alisos que bordean el río.

Organizado por la AVV O Castelo de Narahío, el festival volverá a reunir a cientos de personas en una jornada que arrancará al mediodía y se prolongará hasta bien entrada la madrugada. El Concello de San Sadurniño colabora con una aportación nominativa de 6.500 euros, además de prestar apoyo logístico para el desarrollo del evento.

Una jornada para disfrutar sin prisas

La programación comenzará alrededor de las 14:00 horas con una sesión vermú protagonizada por Meninos do Pandeiro, el dúo formado por Xan Pérez y Carlos Quintá, que pondrá el ritmo a los primeros bailes del día.

Tras la pausa para la comida, prevista sobre las 15:00 horas, el recinto contará con juegos tradicionales para que los más pequeños puedan disfrutar de la tarde mientras las familias comparten mesa en una de las imágenes más características del festival.

La actividad musical regresará a las 17:30 horas de la mano de Armadanzas, con Mercedes Prieto y Montse Rivera, que ofrecerán un taller familiar en el que se mezclarán baile, narración oral y teatro.

El deporte rural vuelve a ser protagonista

Uno de los momentos más esperados llegará a partir de las 18:30 horas, cuando comiencen las tradicionales pruebas de deporte rural.

La competición incluirá lanzamiento de llave, corte de troncos con tronzador y tiro de cuerda, tres disciplinas que desde hace años se disputan con equipos mixtos y paritarios, una de las señas de identidad de un festival que también apuesta por la igualdad.

Tras un pequeño descanso para la merienda, la música volverá a sonar desde las 22:30 horas.

Abrirá la noche Algarabía, un grupo vocal integrado mayoritariamente por mujeres que prepara una actuación especialmente diseñada para esta edición del festival.

Después llegará el turno de Os Carecos, formación de la comarca que pondrá el relevo antes del cierre definitivo de la jornada con Tiruleque, uno de los nombres imprescindibles del folk gallego.

Mucho más que un festival

Más allá de los conciertos, el Festival do Río Castro conserva año tras año una personalidad propia que sus organizadores prefieren no alterar.

«Se as cousas funcionan, para que andar tocando?», parecen resumir con una programación que apenas ha cambiado desde sus primeras ediciones.

El objetivo sigue siendo el mismo: ofrecer un encuentro de pequeño formato pensado para el público familiar, donde la música tradicional convive con la convivencia, la gastronomía y las foliadas espontáneas.

Precisamente por eso, desde la organización recuerdan algunas normas básicas para preservar el espíritu del festival. Entre ellas, la prohibición de hacer fuego o barbacoas, la petición de respetar las pruebas de sonido y las actuaciones evitando foliadas junto al escenario y una recomendación que ya se ha convertido casi en marca de la casa: dejar los altavoces con «chunda-chunda, reguetones e bachatas» para «outros días e tamén outras festas».

Compromiso con el territorio

El presupuesto del festival ronda este año los 20.000 euros, financiados con recursos propios de la AVV O Castelo de Narahío, el convenio con el Concello de San Sadurniño y distintas colaboraciones.

Como novedad, esta 31ª edición se suma además al programa «A Paisaxe que sabe», impulsado por la área de Turismo da Deputación da Coruña, un distintivo que reconoce iniciativas comprometidas con la sostenibilidad y la promoción de los productos y el patrimonio del territorio.

Porque, más de treinta años después de su nacimiento, el Festival do Río Castro sigue demostrando que la mejor manera de defender la cultura gallega es vivirla. Y hacerlo, un verano más, a la orilla del río.