
FERROL360 | Sábado 31 marzo 2018 | 00:00
La serie histórica más reciente ha dejado años de lluvias para la Semana Santa de Ferrol, aunque quizás pocos tan fatales como el 2018. Aguaceros con apariciones puntuales de granizo y aparato eléctrico han frustrado el día grande de la Pasión ferrolana, limitando a la mínima expresión su salida a las calles.
Fue antes de medianoche, hueco reservado a Os Caladiños, cuando un simbólico recorrido de una manzana para la Virgen de Dolores, entre el corralón y La Merced, hizo de reflejo testimonial de una jornada esencial en la celebración. Discurrió el día desde la suspensión matinal del Santo Encuentro hasta las vespertinas, que fueron cayendo casi sin remedio.
Las lluvias fueron enemigas evidentes del festejo, irrumpiendo en algunos casos precisamente cuando se acercaba la hora del siguiente desfile. En Amboage, al mediodía, las primeras caras de pesar, que se repetirían con la supresión de las citas del Crucificado, el Traslado y el Santo Entierro; al comenzar la noche, otro tanto pasó con La Soledad.
Actos en el interior de los respectivos templos han servido de paliativo, como también medidas como la apertura del corralón de Dolores a las visitas ciudadanas para ver las imágenes que quedaron en lugar seco. Impedir el deterioro de las tallas, especialmente en el caso de la urna del Santo Entierro, fue capital para no arriesgar ni un ápice.
El sábado incluye una cita, la de la Caridad y el Silencio. La promoverá desde las 20:00 horas la cofradía de las Angustias, que ya abrirá su santuario a las 09:00 para la tradicional recogida anual de donativos con destino al refugio del Santo Hospital de Caridad. A cambio de esas entregas, flores de los tronos de la Semana Santa.