FERROL360 | Miércoles 11 mayo 2016 | 20:07
Por desgracia, la historia que se desgrana en estas líneas puede resultar habitual en casi cualquier centro sanitario de la red pública. Un lector de Ferrol360 nos trasladó la suya este martes. Su madre, 88 años de edad, accedió este lunes, en torno a las 16:45 horas, al servicio de Urgencias del Complexo Hospitalario Universitario de la ciudad naval.
Tuvo que esperar «24 horas y 15 minutos en los pasillos del Marcide», consiguiendo en la tarde de este martes una habitación tras ingresar por un problema de cadera. Sin embargo, donde ha encontrado acomodo ha sido en el Hospital Juan Cardona, del barrio de Caranza, que mantiene un concierto con el Servizo Galego de Saúde.
La octogenaria tuvo que esperar más de tres horas, hasta las 20:00 horas del lunes, en el centro público ferrolano para que se le realizase una radiografía. Según denuncia su hijo, se les ofreció recalar en el hospital de Caranza o permanecer en el Arquitecto Marcide, optando por la primera posibilidad.
Calmantes
A base de «calmantes» superó, con una cadera rota, la madrugada del lunes al martes y la mañana de esta última jornada, siempre en una camilla y en un día de importantes colas en Urgencias. Del pasillo pasó a la sala de espera, en donde estuvo algo más cómoda, denuncia su familiar. Habla de gran «cantidad de gente» demandando atención «ya cuando llegó por la tarde».
En todo caso, algunos usuarios le relataron que el problema ya se había registrado el domingo. Critica que se le advirtiese del hecho de que el Juan Cardona únicamente admite ingresos en horario matinal, por lo que temía que «si a las dos no le daban cama» tuviese que esperar hasta este miércoles. Fuera de ese horario, no ha tardado tanto en ser desviada al General.
Con ella, sumaban media docena de personas en los pasillos esperando por una habitación, señala. Asegura que el Marcide «puede de noche», pero el Juan Cardona solamente concede estancias por las mañanas. En torno al mediodía, Admisión les remitía a las «dos y media o tres» de la tarde de este mismo martes.
Respuesta
Una trabajadora del CHUF se ha puesto en contacto con Ferrol360 solicitando la matización de algunos aspectos que ve incorrectos en el testimonio del paciente. A su juicio, «no comprendió bien lo que le explicaban», indicando que «se sabe cuántas camas quedan libres al final de la mañana porque es cuando se dan las altas».
Mientras, «el resto del día se van ocupando con ingresos nuevos y se actualiza el número disponible a la hora que sea cuando surge un ingreso». Resalta que todos los casos que se registran en Urgencias «hay que atenderlos, por eso a veces se colapsa». «A muchos se les podría prestar atención en los PAC, pero van directamente a Urgencias», añade.
Señala que así se «alarga la espera de los pacientes que no requieren atención inmediata; por supuesto, los que requieren atención inmediata tendrán preferencia siempre sobre los que no la requieran, que tendrán que seguir esperando aunque les parezca mal». Resume que «si no hay camas libres en Marcide, Naval o Cardona hay que esperar en Urgencias a un alta o exitus».
Asume que «no hay un espacio habilitado para esas esperas» y aporta su testimonio: «En la última noche que trabajé se fueron varias personas a casa antes de ser vistas por el médico porque se cansaban de esperar, personalmente me dice mucho de la poca gravedad que suponía el motivo por el que acudían y eso pasa a diario».
Para ella, «la gente tiene que concienciarse del uso que hay que darle a Urgencias; no puedes acudir por un dolor de muelas o una lumbalgia, sabes que te van a dar analgesia y para casa y eso pueden hacerlo en el PAC, también son médicos». «Se oye muchas veces que estamos tomando café y no atendemos a la gente, que hacemos esperar porque queremos; eso no es así», insiste.
Concreta que «marcan el ritmo los médicos y si ven a 20 pacientes tendremos que atender a 20 pacientes, pero si solo atienden a 5 no podemos atender al resto porque debe verlos antes el médico». «Nunca nos verán tomando café teniendo trabajo», apostilla. Finaliza citando que este mes ha completado «un turno de mañana en el que me hicieron estar en cuatro servicios diferentes».
Asegura que es «algo totalmente denunciable y que ataca directamente a la calidad asistencial; no por ello he dejado de hablarle a los pacientes con una sonrisa, así que deberían descargar sus dudas y protestas sobre la mano que nos dirige y no sobre los que tratamos de atender con la mayor profesionalidad y cariño posible».