
RAÚL SALGADO | @raulsalgado | Ferrol | Lunes 4 enero 2016 | 01:47
IAN MACKAY: 4 / Siempre un seguro bajo palos, esta vez se le vio nervioso, en especial en el segundo tiempo. Tras un arranque en que tuvo que emplearse, al igual que el portero visitante, por el mal tiempo y el estado del campo, los movimientos en defensa tampoco le aportaron seguridad.
ROMÁN GOLOBART: 4 / De los más perjudicados por las variaciones en la alineación. Alternó diferentes funciones, pero no desistió en su tradicional empeño por obsequiar al equipo con vigor físico, capacidad de superación y afán por oscilar entre su verdadero papel y las incursiones por delante. Perdido en la vorágine.
NANO MACEDO: 4 / A caballo entre Golobart y Borja Domínguez: le faltaban ganas de morder y se veía arrastrado por una marea que no iba con él. La inconcreción sobre el césped dejó al veterano jugador relegado a una discreción que no va con él. Sus entradas más allá de su parcela, de nuevo, carecían de criterio.

VÍCTOR VÁZQUEZ: 3 / Notablemente cansado en el segundo tiempo, pecó de imprecisión, como el resto de la defensa racinguista. La mayor definición del equipo en la recta final del partido no coincidió con una labor más efectiva por su parte. La falta de acierto en el primer tiempo pudo haber permitido al Astorga marcar más goles. Se desgastó en exceso, con poco bagaje.
SAMUEL PIETTE: 3 / La revolución de Miguel Ángel Tena giraba en torno al canadiense. Su rápida salida del terreno de juego demostró que el técnico no veía clara la incursión del internacional, llamado a engrasar la conexión con el mediocampo. Repitió un papel titubeante, aunque el peligro no venía únicamente -ni mayoritariamente- por su culpa.
IVÁN FORTE: 5 / Desbordado por momentos, repitió su rol y formas conocidas. Sin embargo, se vio superado por los acontecimientos y fue de los más perjudicados por el avance visitante y el propio estado del campo. Las generalizadas lagunas en el dibujo verde fueron subsanadas por su parte, pero con sudores.

HÉBER PENA: 5 / Notablemente desaprovechado, intentó aportar peligro en la franja inicial del partido. Progresivamente apagado, su intervención quedó solapada en el segundo período. Su velocidad y acciones magistrales quedaron neutralizadas desde filas maragatas. Es evidente que no se encuentra, por más que pasan las semanas, su conexión idónea con otros puntales.
BORJA DOMÍNGUEZ: 4 / Pecó de bondad. Algunas acciones le pedían carácter y no estuvo valiente. No es menos cierto que a él le suele tocar otra función, pero el encuentro exigía mono de trabajo. Las contras leonesas surgían ante sus ojos sin que pusiese los impedimentos necesarios.
JOSELU: 5 / Hizo lo que pudo. Salvando las distancias, se encuentra en una coyuntura semejante a la de Héber Pena. Se emplea con fruición, cada vez más, y falló alguna ocasión dentro del constante asedio racinguista, pero no fue por falta de actividad. Brilló por su ausencia la efectividad en la relación con otras líneas del once.

PABLO REY: 6 / De menos a más y nuevamente a menos. Tras un inicio más que discreto, se echó el equipo a la espalda y efectivizó varios de los muchos saques con los que el Racing intentada derribar el muro castellano. La suerte -o lo que fuese- no sonrió y ninguna jugada agraciada quería entrar. El desgaste le pasaría luego factura.
MARCOS ÁLVAREZ: 4 / No sería por ganas del ortegano, que nunca falla, pero se entregó con más cabeza que corazón a una parcela en la que ni encontró respaldo ni tuvo fortuna. Sus acometidas por banda estuvieron caracterizadas por un ritmo acelerado que de poco sirvió, especialmente para evitar peligro rival.
IVÁN GONZÁLEZ: 5 / El cambio más acertado. Lució buena forma física, algo conocido en él, y se dedicó a repeler toda entrada visitante en su terreno. La tarea no era sencilla si se tiene en cuenta que el Astorga parecía forzar faltas siempre que podía, además de querer ralentizar el duelo. Dio rapidez, reflejos y potencial.

DIEGO VELA: 5 / Luchó contra el fortín de los de Paulino e inyectó velocidad y cierta creatividad, pero su entrada solo supuso arranques puntuales. La situación del Racing estaba predefinida y la incorporación del coruñés al once no dejó más que acciones aisladas ante la pasividad de futbolistas llamados a ayudarle.
DIEGO PELÁEZ: 5 / Los rivales parecen estudiar a Diego Peláez por encima de otros racinguistas. El Astorga repitió la idea del Coruxo y amagó con una cobertura específica sobre el mago, pero este supo desquitarse en fases puntuales. No era un partido que pidiese su estilo de juego, también es cierto.