
RAÚL SALGADO | @raulsalgado | Ferrol | Lunes 25 enero 2016 | 01:23
IAN MACKAY: 5 / La defensa no parecía aportar mucho miedo, pero Ian Mackay contabilizó un par de imprecisiones que parecían dan a entender cierto nerviosismo. Una jugada que el Peña Sport protestó al árbitro por ver tibia su respuesta pudo salir cara.
IVÁN GONZÁLEZ: 7 / El gol que alumbra con Joselu cerró su buen papel en la tarde de A Malata. No era una cita para el espectáculo, pero González, más templado que otras veces al exhibir poderío, regaló algunas jugadas de buena factura y repitió con su conocida velocidad y despliegue físico.
NANO MACEDO: 6 / Correcto. Abogó por contener sus habituales impulsos por delante de su puesto y se limitó a cumplir con lo establecido para la parcela que defiende. Salvó sin mayores apuros algunas entradas visitantes, producidas como resultado del riesgo esporádico en el esquema local.

ROMÁN GOLOBART: 5 / Discreto. Afloró en el segundo período, pero en el primero se ciñó a su tarea y no lució el vigor de otros partidos. En todo caso, su papel fue básico para hacer sólida una línea defensiva que no temió más que en segundos aislados ante un contrincante muy débil.
VÍCTOR VÁZQUEZ: 5 / Regular como pocos, acabaría siendo sustituido por José Manuel Catalá. Sin embargo, sus acciones acabaron siendo merecedoras del aprobado. Desempeñó la faena que se le concede cada semana y lo hizo, de nuevo, con un autocontrol en lo que a dureza se refiere que parece llevar en aumento.
IVÁN FORTE: 5 / Se anuló demasiado pronto. Una tarjeta muy temprana y una segunda falta que a punto estuvieron de hacer peligrar la estabilidad del once verde obligaron a un cambio rápido. Pecó de dureza, pero se marchó con el aplauso de la grada.

HÉBER PENA: 8 / Una de sus buenas tardes. Incansable, se gustó y deleitó con algún quiebro merecedor de aplauso. Controla el balón, muestra una velocidad difícilmente igualable y pugna por todo esférico que se aproxime. Sin embargo, sigue echándose en falta conexión adecuada a sus inicios de jugada en otras parcelas.
BORJA DOMÍNGUEZ: 7 / Al igual que en el caso de Héber Pena, pecó de ausencia de uniones óptimas. Su labor resulta imprescindible para el engranaje del Racing, pero el juego en el centro del campo solapó en exceso sus intentos de aportar veneno ante el rival.
JOSELU: 8 / Perdido en los compases iniciales, supo encontrar su hueco con el desarrollo del partido. Se entendió de forma óptima con varias parcelas aledañas, caso de Iván González, con quien facturó el gol de la sentencia. Luchó por sobreponerse a la apatía de un duelo entre David y Goliat.

PABLO REY: 7 / Siempre dispuesto a echarse el equipo a la espalda, probó suerte desde fases muy iniciales de la contienda. No fue la mejor oportunidad para sus saques, pero intentó sacar provecho de todo balón que rozó sus botas. Además, importante, no se conformó con cualquier acción y meditó cada esférico recibido para buscar brillo.
DIEGO PELÁEZ: 6 / Sensato, trabajador. Eternamente deseoso de la perfección, sobresalió con cierta rapidez en el primer tiempo, pero su luz se apagó poco a poco. Abandonó el campo con aspecto cansado. Sus apariciones fueron en ocasiones algo apresuradas y no cuadraban con lo que sus compañeros tejían.
JOSÉ MANUEL CATALÁ: 5 / Poco se le vio tras su baja de larga duración. Inyectó calidad a la labor defensiva tras la retirada de Víctor Vázquez, pero se conformó con la prudencia y moderó sus intervenciones para no forzar. Tena apelaría tras el partido a la prudencia tras sus dos recientes lesiones.

SAMUEL PIETTE: 5 / Solucionó como pudo algunos problemas en su zona de trabajo, pero siguió sin dejar destellos de gran calidad. La falta de regularidad y la solvencia de otros compañeros ha impedido el brillo deseado por parte del internacional canadiense, que regresará al Deportivo.
DIEGO VELA: 7 / Se notó con el paso de los minutos que Vela había entrado. No fueron muchos, pero sí bien elegidos, sus golpes maestros por la banda. Velocidad y efectividad al servicio de la tarea atacante del equipo, con una acción que pudo ser gol de no ser por el palo.