
RAÚL SALGADO | @raulsalgado | Enviado especial / Astorga | Lunes 16 mayo 2016 | 01:38
IAN MACKAY: 6 / Efectivo en sus resoluciones, quedó a merced de una defensa equivocada en el gol que casi certificó la victoria local. Optó por la contención en lugar de arriesgar y fue comedido en sus intervenciones, de agradecer en una tarde complicada para el juego verde.
IVÁN GONZÁLEZ: 5 / Mostró la cara y la cruz en un mismo partido. Su zona sufrió lagunas en partes puntuales del mismo, pero no es menos cierto que en otros lances evidenció su conocido empaque y capacidad para abrir juego sin cansancio aparente. Tiró de velocidad en la recta final.
VÍCTOR VÁZQUEZ: 6 / También más comedido que en encuentros anteriores, el de Marín cumplió con el guion esperado y se ciñó a la necesidad de evitar males mayores. No incurrió en un despliegue físico tan destacado como otras semanas, pero supo poner toda la carne en el asador cuando lo vio preciso.

NANO MACEDO: 7 / El mejor. En una tarde fea, exhibió como mejor supo y pudo sus dotes y experiencia. Apareció en el instante en que se le echaba de menos, agitó a compañeros y rivales y dejó intentos notables por abrir nuevas vías en el sistema racinguista. Inasequible al desaliento.
DIEGO MACEIRA: 6 / Lo intentó por delante y en zonas diferentes a su habitual rincón, acabando por replegarse como el resto del once. Esperó al contrincante y replicó sus pretensiones de forma óptima. Buena imagen por su parte pese al choque de trenes que suponía enfrentar a un equipo hambriento y a otro sediento, que se reflejó en su zona con contundencia.
BORJA DOMÍNGUEZ: 5 / Uno de los sufridores del duelo. Como estandarte del juego bonito del que gusta el Racing, los elementos se aliaron en su contra. Aun así, sacó fuerzas y lució mono de trabajo para primar al grupo por encima de su propio papel. Campo, alta temperatura y un Astorga duro y a la desesperada frenaron sus conatos.

JON ANDER GARRIDO: 4 / Discreto en los minutos que participó, fue el primer cambio. Al regreso del descanso, le sustituyó el técnico naval. Justo antes, se había anulado con un penalti innecesario que abrió la cuenta goleadora local. Tampoco dio la impresión antes de esa jugada de que se entendiese con los suyos, sino que parecía ir por libre.
DIEGO VELA: 5 / De menos a más, sus incursiones más relevantes llegarían en el segundo tiempo. Dotó de cierto dinamismo al ataque visitante y aportó la velocidad que ha atesorado esta campaña. Sin embargo, sus cabalgadas se acabarían quedando en mera anécdota y no encontraron acomodo para ser rematadas.
DIEGO PELÁEZ: 4 / Víctima del cansancio desde hace varias semanas, Peláez parecía pedir el cambio a gritos por no encontrar la horma de su zapato en un tapete sudoroso y por el citado desgaste. Dos por uno. Ni estuvo muy acertado en lo que salió de sus botas ni, no es menos cierto, sus compañeros supieron interpretar a qué aspiraba.

PABLO REY: 6 / Caso comparable al de Borja Domínguez. Amante del juego meditado, había demasiada dureza en el ambiente como para que saliese a relucir esa idea. Frenado por las circunstancias y los rivales, no fue capaz de dar su mejor versión por más que lo intentó, pero se dejó la piel desde cualquiera de los palos que acostumbra visitar.
JOSELU: 6 / El gol maquilla su labor errática. De nuevo, de penalti. No lucía tan cansado como la semana pasada, sin ir más lejos, pero sigue sin ser el de antes. Principal damnificado por el cansancio acumulado, podría perderse -a falta de recurso- el debut en fase de ascenso. Quizá le ayude en lo físico, pero al equipo le queda un hueco enorme.
HÉBER PENA: 5 / Se peleó con todo y todos en un principio, pero acabaría diluyéndose en la sombra del Racing conocido, ese que no se vio en Astorga. No se le puede negar a Héber Pena que lo intentó hasta el límite de sus posibilidades, pero fuerza y ganas no se tradujeron en algo útil ante tanto inconveniente.

KIKE MÁRQUEZ: 4 / Escaso bagaje al ataque por parte del sanluqueño, que no dispuso más que de un par de apariciones. Ninguna tuvo final feliz. Enfadado con la portería desde su llegada a Ferrol, su entrada no respondió a lo que pedía el partido y no dio la impresión de saber acoplarse al juego y exigencia física que demandaba.
ROMÁN GOLOBART: 4 / El efecto revulsivo se quedó en anécdota. Si la pasada semana entró y revolucionó el escenario, incorporar esta vez a Golobart no bastó. Se erigió en referente de un once a modo de pollo sin cabeza y alocado por delante, sin mayor criterio y a la espera de un milagro.