
RAÚL SALGADO / MERO BARRAL | Ferrol | Sábado 29 febrero 2020 | 19:48
Cinco corazones verdes en una pancarta, otra que pedía en Fondo Sur una victoria y Miguel Villarejo cumpliendo con el regalo prometido, sus botas para un pequeño seguidor. No era tarde para efervescencia, sino para el cuchillo entre dientes. Prácticamente. El Racing, sin embargo, se armó con fe y una estrategia clara, aunque predispuesta a hacer de camaleón.
La pizarra racinguista volvió a aprobar el examen. Con una línea de cinco de nuevo preparada, el cuadro de Emilio Larraz tuvo que contener al Vetusta desde el primerísimo minuto. Sonaba una radial aunque fuese la tarde de un fresco sábado, quizá el trabajo no entiende de horarios. Que se lo digan a los anfitriones.
La cita apuntó pronto a la tardanza para romper la igualada en el dominio. Fresco y dinámico, el filial del Real Oviedo demostró sus credenciales de rival escurridizo. En teórico fuera de juego, amagó al comienzo con abrir la cuenta goleadora. Su oponente ya lucía correcto a la búsqueda de la plena concreción de su proposición más que decente.

A partir de un balón de Diego Rivas que interceptó Joselu, el Racing se hizo bonito en vísperas de primavera (quién lo diría). Porque Larraz sigue apelando a una hoja de ruta que elude atrevimientos, el objetivo está definido. Eso sí, esta vez los suyos no esquivaron cierta improvisación para animar el escenario.
Algo más de alegría cuando asoma marzo y cuando la cuenta atrás ha arrancado en el campeonato. Fer Beltrán coronó aquella primera jugada destacada y sería el artífice posterior del gol inicial de la velada. Culminó para suceder a Bruno Rivada en un lanzamiento trazado por Villarejo en su alumbramiento.
Un tanto de reivindicación para uno de los que más puede presumir de mono de trabajo, que en Ferrolterra sería buzo del naval. A su lado, el Juan Antonio que siempre se gana la nómina con pelea y esfuerzo. Patadones de artes marciales atrás para nublar las aspiraciones asturianas, a las que se replicó con cerco cuando se retrasaron los azules.

El partido se aburrió a sí mismo hacia el descanso y perdió parte de su fulgor en la reanudación. Ahora bien, Jorge Mier concedió un tempranero regalo al cometer penalti, transformado por Joselu en el 49. La relativa calma. El Racing sufrió algo más con una defensa expuesta y mayor exigencia.
Encontró dificultades para remontar hacia la cumbre, el éxtasis que podría ser otro gol. Como telón, un clamor de la grada por la enésima actuación arbitral digna de pañolada. Las carencias también se notaron parcialmente en el eje, aunque Larraz retrasó los recambios. No había que tocar lo que iba solventando los requerimientos.
Sin ir más lejos, un Fer Beltrán nutriendo de balones para la pesca cerca de meta y un Joselu domando las contras de ágil desplazamiento colectivo. Desde casi cualquier lugar del tapete. El cuerpo a cuerpo del Vetusta, ya más endeble, se quedó en buenos intentos y los de verde, en su diván del psicólogo, pueden seguir alejando los fantasmas.

FICHA TÉCNICA
RACING | Diego Rivas, Seoane, Villarejo, Jon García, Juan Antonio (Joel López en el 84), Javi Sanmartín (Marcos Álvarez en el 73), Quique Fornos, Fer Beltrán (Armental en el 71), Javi Rey, Bruno Rivada y Joselu
REAL OVIEDO B | Berto, Jorge Mier, Jose Martínez, Ugarte, Tarsi, Javi Mier, Villacañas (Viti en el 63), Obeng, Teles, Guerra (Javi Cueto en el 68) y Prada (David Amez en el 77)
GOLES | 1-0, Fer Beltrán, minuto 20; 2-0, Joselu de penalti, minuto 49
ÁRBITRO | Antonio Alberola (Castilla-La Mancha), que ha amonestado a los locales Quique Fornos en el minuto 4, Javi Rey en el 57 y y Jon García en el 59
INCIDENCIAS | A Malata, 2.000 espectadores
(Fotos: Mero Barral© – 2020. TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS.)