
RAÚL SALGADO / MERO BARRAL | Ferrol | Sábado 20 marzo 2021 | 21:30
Si Jenna Allen baila con su muleta, ese espíritu se transmite a la grada. A los 300 que este sábado han podido arropar al Baxi en su último partido del curso en A Malata, el previo a la decisiva fase de ascenso a la máxima división. Un duelo entre torres en la tabla, la del sur era el Celta Zorka Recalvi, y quien empezó rodeando al rival fue el cuadro olívico.
Se quedó en una primera jugada, las universitarias siempre saben reaccionar y abrieron el marcador. Las celestes, con más de una carta en la manga; del tiro lejano a una Davydova habilidosa para internarse en zona local. Defensa férrea de las de Vigo y alguna dificultad a la contra, pero un triple de Patri Cabrera ya hizo olvidar aprietos de un visitante peleón.
La seguridad y el aplomo ferrolanos desnortaron en parte, solo en parte, a su oponente, con un 18-8 esperanzador al terminar el primer parcial. El banco era un coro que gritaba sin cesar a las que defendían su escudo en el parqué. Intensidad, espectáculo. La faceta del tiro siguió convaleciente en las sureñas mientras el pabellón disfrutaba de un grupo al unísono.

El 44-26 al descanso fue más que una señal. Con Benet de mariscal, ágil de cuerpo y mente en un segundo cuarto muy dulce para ella, el Baxi encadenó varias jugadas maestras. Nadie está un palmo por debajo del alto nivel del resto. Volcadas en lo ofensivo, al retorno del descanso se modificó en cierto modo esa estrategia.
Lino López exigía con más energía en un duelo de varios nombres propios. Boquete se repetía, por suerte, y sus disparos inyectaban vitaminas a un cuadro pétreo que abrió el cajón de los balones largos. Le hizo falta ese estímulo porque tardó más de 5 minutos en anotar en el tercer período. La diferencia se recortó, aunque el miedo no aparecía por A Malata.
Aijanen también apretó la tecla en el momento preciso. El quinteto y su réplica en el banco no espera, no titubea. Si al arranque del segundo cuarto había avanzado a paso de gigante hacia la meta despachando en gran medida el partido, su reacción no supuso darle la vuelta a su propuesta. Se amoldó a una retaguardia más cerrada en el Celta y salió adelante.

Consentir algunos atisbos anotadores de las cinco de Vigo había desembocado en una diferencia achicada, pero los árboles no impiden al Baxi ver la zona despejada en el bosque. Alardea de su perosonalidad, nunca esconde su impronta. De nuevo, un partido en el que seguir desplazando piezas hacia la fase de ascenso.
El conjunto naval permaneció aferrado a la vitalidad de Benet, al baile de Swart bajo el aro. No era sencillo cuando el arbitraje, por suerte tantas veces discreto en baloncesto, se puso bajo el foco justo antes de que un 57-42 cerrase el último cuarto. Sobre el papel que ahora no se entrega al terminar cada segmento, un mundo condensado en 10 minutos finales.
El tobogán de una amplia distancia al descanso y la proximidad en el rato siguiente dejaba entrever máxima electricidad. Sin alborotar en exceso, las de Lino López fueron construyendo un edificio que les dio algo más de tranquilidad. Cabeza fría en todo momento. Se afanaron en la lucha de brazos y saltos para que el Celta no despertase.

Dynn Leaupepe sacó la vena guerrera en el último cuarto, cuando todos los aplausos sonaban ya a despedida. Algunos disparos, varios gestos de la calidad que encierra este equipo y un triunfo incontestable por 78-52. A falta de una cita de la primera fase, más invictas todavía. Habrá que esperar casi tres semanas para que empiece el verdadero reto, la lucha por escalar.
(Fotos: Mero Barral© – 2021. TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS.)