‘Fóra do Mapa’, una oportunidad de «habitar ciudad, consumir artes escénicas y sacar entraña» desde Ferrol

cristina moreira

Texto: MARTA CORRAL Fotos: XENDE LÓPEZ | Ferrol | Miércoles 12 octubre 2022 | 14:44

El Torrente Ballester se llenó de notas de suicidio con Marc Caellas y David. G. Torres. Sus Suicide Notes abrió este martes al público la programación de la sexta edición de Fóra do Mapa, el festival de artes escénicas que nos brinda la oportunidad de «vivir en Ferrol York una semana». Horas antes de que el alcalde Ángel Mato confesase en la inauguración oficial desde el atril que es un apasionado de esta cita, hemos querido hablar con su directora, la actriz ferrolana Cristina Moreira.

Charlamos en el patio del antiguo Hospital de Caridad, ella misma coge un par de sillas y busca la sombra, mientras Xende López gestiona las reservas en el vestíbulo en un excel que echa humo. Daniel Calvo y Déborah Vukušić se han prestado voluntarios un año más y tampoco se escapan al trajín. Y así, entre estas cuatro personas, sale adelante esta carta de amor a la ciudad. Moreira concibe el festival como un espectáculo en sí mismo, escoge cada pieza, y teje un programa al que nos entregamos con los ojos cerrados sin miedo.

«A veces me genera un poco de síndrome de la impostora porque no les quiero fallar y quiero que salga bonito. Lo hago siempre con mucho amor y mucho respeto, pensando mucho en el público de Ferrol. Puede equivocarme en algo, pero creo que cuando haces las cosas desde el corazón la gente lo percibe y, sobre todo el público de Fóra do Mapa, que es maravilloso», valora la directora, a la que percibo mucho más tranquila de lo habitual. Se nota el bagaje, el trabajo hecho, y que las reservas han volado prácticamente ya para todos los pases.

«Este fin de semana me asusté porque vi que ya estaba todo listo y no sé si es bueno o malo. Imprevistos siempre hay, y digo que esto se trata precisamente de tener muchos problemas y que el público no se entere de nada. Me apetece disfrutar de todo y me parece genial la respuesta de la gente que, aunque siempre nos cambien de fechas ―que eso es algo que hay que cambiar y que el Concello nos fije de una vez en el calendario―, están esperándonos y nos dan confianza, es una maravilla».

Moreira, que gestó buena parte de Fóra do Mapa convaleciente en su casa mientras el verano existía al otro lado de la galería y los tiempos compuestos le subían por la bajante desde las terrazas de la calle María, creyó que había hecho algo «luminoso», pero un amiga date cuenta le dio de bruces con una realidad que se toma con humor: «Puede que esté bastante oscurito, porque empezamos con el tema del suicidio, pero es algo de actualidad, del momento, y siempre busco eso. Hay que hablar de ello y ellos dos hablan con mucha belleza. Está oscuro, sí, pero para dar luz».

La comedia se va abriendo paso a medida que avanza la programación porque «me parece importante acabar en positivo» y «la experiencia de las artes escénicas también están para enseñarnos a ver cosas que realmente tenemos y, a veces, no vemos. Entonces, ya que vamos a remover entraña, pues que sea con un final feliz». Hablando de la «terapia divertida» que pretende Fóra do Mapa, Moreira cree que parte de esa magia está, precisamente, en la gente que se mueve en la ruta teatral, de pase en pase, disfrutando e la ciudad.

«Lo queramos o no, somos seres que necesitamos comunicación, estar juntos. Llevamos una etapa muy individual que es la que ha llevado, en muchos casos, al suicidio. Este festival forja una unión, tiene esa parte de juntarse, de sacar eso que no ves pero está ahí y sale a la luz, siempre ese cariz terapéutico y divertido». Una forma, sostiene, de «compartir, expandir y habitar ciudad, que nos hace mucha falta. Porque, francamente, esa gente que baja a la cabalgata de Reyes ¿de dónde sale?», se pregunta la cómica que Moreira lleva dentro.

«Fóra do Mapa es para habitar ciudad consumiendo cultura y artes escénicas, y sacando entraña», reitera, hablando de un público que consume cultura todo el año y también de un tirón internacional que ha llegado con un reportaje de la prestigiosa revista Primer acto, que ha valorado el trabajo del festival para habitar lugares olvidados en la España vaciada. «Se habla mucho de nosotros fuera de aquí y me da un poco de miedo a veces porque el formato es muy personal, es muy íntimo, y no me gustaría cambiar la esencia si crece mucho, tendría que reinvertarse».

Precisamente, Mato lanzó ese guante a Moreira, el de dar cabida a más piezas y más gente, y ella le contestó, entre risas, que no habría problema si la partida presupuestaria aumentase. Y es que estamos hablando de uno de los eventos que menos dinero dispone de la programación municipal, con lo que la organización hace magia para pagar cachés, hoteles, transportes, dietas, necesidades técnicas, personal, seguros o materiales, máximo con el correspondiente aumento de precios de este año.

En esto, la personalidad del festival juega a favor porque consigue que las compañías quieran venir: «Yo les soy muy sincera y les digo el dinero del que dispongo. Alucinan porque no creen que sea capaz de hacer Fóra do Mapa con un presupuesto tan ajustado. Les cuentas cómo es Ferrol, que tiene esos espacios que quieres rescatar del olvido, que quieres hacer memoria y para ellos es una conexión con la esencia. La gente que está muy arriba, que es muy top, quiere venir por esa conexión, esa vuelta al origen que les recuerda que hacen arte por algo, para revolucionar de cierta manera».

La diseñadora Lara Lars, por ejemplo, «se enamoró del festival cuando vino a hacer su exposición de collage, dijo que necesitaba esta autenticidad porque ella venía de un mundo irreal como es el de las influencers y las redes», por eso este año no dudó cuando Cristina Moreira le encargó el cartel del festival y dibujó a una mujer, vestida de Rafael y Vicente con la elegancia de aquellos chaquetones de las ferrolanas de los sesenta, saliendo detrás de Hollywood en una plaza de España presidida por dos dictadoras al caballito.

«Yo le di ideas, pero fíjate cómo creo que Fóra do Mapa es un ente porque ella no sabía que ya se había escogido el bajo de Ola para el taller de teatro y optó por la plaza de España, y todo encajó». Además de ese mítico espacio que conserva la memoria, de alguna forma, de esa parte de la sociedad ferrolana que se quedó anclada entre las obras eternas y el qué bonita era, al fin el festival recala «al otro lado del muro», como dice Moreira.

«Era mi sueño, tenía muchísimas ganas porque es como un Muro de Berlín, no sabemos qué hay detrás. Ferrol, cidade do mar, pero no vemos el mar… Y es precioso el muso y mucha gente no lo conoce. Además, allí estarán las Hermanas Gestring, una pieza de humor para contrastar. Me hace mucha ilusión que nos hayan cedido Exponav para esto. Ya podemos decir, después de seis años, que somos un festival», ríe.

Además de Ola y del Museo de la Construcción Naval, Fóra do Mapa nos llevará al Avenida con Iago García, ferrolano residente en Italia que regresa para oír el aplauso de los suyos; la terraza del Parador, donde estará Nelu Vermouth, que representa a las nuevas generaciones de las artes escénicas ferrolanas, o en viviendas privadas, como en la que actúan Bea García y Desiree Pillado, también de aquí: «Ahora conseguir espacios es más fácil porque la gente nos conoce y también me ayuda mucho Marta, de la inmobiliaria Artemisa, que es muy fan del evento».

«Creo que Fóra do Mapa ha ayudado a que la gente descubra cuáles son sus gustos, a que conozcan compañías contemporáneas, a educar en artes escénicas de alguna manera. Además, todo lo que vean aquí les va a dar para reflexionar, por lo menos, hasta Navidad», promete Moreira, y no lo dice, pero en su cabeza, de alguna forma, ya están revoloteando nuevas ideas sin poder evitarlo. Un puñado de palabras con las que escribir otra carta de amor a Ferrol en forma de un festival que, esperemos, encuentre un lugar para quedarse de una vez por todas.