FERROL360 | Lunes 16 agosto 2021 | 20:29
Después de que el pasado 6 de agosto el Concello informase de la intervención de la Policía Local en una fiesta ilegal en la calle de la Tierra, donde varios de sus participantes se negaron a identificarse y llegaron a mofarse de los agentes, 10 días después se ha producido una estampa muy parecida, esta vez en la calle Velázquez, en el ferrolano barrio de Esteiro.
Dentro del medio centenar de denuncias que interpuso la Policía la pasada semana, 18 por no usar mascarilla, 15 por reuniones de no convivientes fuera de horario, 5 por no respetar la distancia de seguridad mientras se fumaba y 12 por consumo de alcohol en la vía pública, están las que pesan sobre los 9 jóvenes participantes en la fiesta.
Fueron cuatro los agentes que intervinieron durante la madrugada del pasado jueves en el operativo para identificar a las personas que se encontraban en el piso, nueve chicas y chicos de los 17 a los 18 años que estaban juntos sobre las 2:45 horas. Los agentes realizaban un control en la interseción de Rochel y Españoleto cuando escucharon gritos.
Se acercaron hasta la zona y comprobaron que venían de un tercer piso, donde estaba abierta una ventana y una chica fumaba asomada. Le gritaron, pero ella no escuchaba por el volumen de la música. Según la información facilitada por el Concello, la Policía Silbó y fue cuando la joven se percató de su presencia y dos chicos más salieron por la ventana.
Apagaron las luces y la música, pero los policías subieron y llamaron a la puerta. Nadie abrió hasta que consiguieron el número de la propietaria, quien dijo que se encontraba fuera de Ferrol, a unos 20 kilómetros, y que llamaría a su hija para que saliera a la puerta. Pasaron 30 minutos antes de que la joven les abriese acompañada de dos amigas.
Dijeron que estaban solas en el piso, pero los agentes ya habían visto, al menos, a dos chicos más y escuchaban voces en el interior. Salió uno de ellos, al que tuvieron que pedirle varias veces que se pusiera la mascarilla y que se negó a identificarse en repetidas ocasiones hasta que lograron identificarlo finalmente.
La dueña del piso, que estaba volviendo a la vivienda en vista de lo sucedido, hablaba con su hija por teléfono para intentar convencerla de que cumpliese con el mandato de la Policía e identificase al resto de los ocupantes del piso, que acabaron saliendo una hora más tarde del comienzo de la intervención.
Eran dos chicos y tres mujeres más, con lo que había un total de 9 personas que fueron denunciadas por compartir domicilio con no convivientes y desobediencia a las indicaciones de los agentes. Pasadas las 4:00 horas llegó la propietaria del piso y abandonaron todos el piso.