FERROL360 | Miércoles 3 de diceimbre de 2025 | 13:25
A punto de cumplir una década en pleno corazón de la Magdalena, Explorer 66 es una juguetería que se ha convertido en referencia en su sector. Lo que empezó como una apuesta arriesgada —abrir una juguetería física en un tiempo dominado por las compras online— se ha convertido en un proyecto consolidado gracias a la dedicación de Úrsula Torregrosa y el apoyo Daniel Seoane, más conocido por asesorar y enseñarnos cada rincón de la tienda.
«El año que viene cumplimos una década», comenta Úrsula, que ya está pensando en cómo celebrar ese décimo aniversario. La tienda cumple nueve años este 2025, una permanencia nada fácil en un sector que ha cambiado por completo en la última década.

En un entorno en el que las grandes superficies y el ecommerce marcan el ritmo, en Explorer 66 han optado por lo contrario: trato cercano, selección cuidadísima y atención postventa de verdad. «Cuidamos mucho a la gente que viene, mimándolos, intentando dar la mejor atención posible», explica Daniel.
Esa filosofía se complementa con un trabajo constante de búsqueda de marcas y productos diferentes. Úrsula revisa cada juguete con lupa: «Que sea útiles, bonitos, duraderos y adsequibles», resume. Productos que aporten algo, que tengan diseño y que se alejen del «juguete de plástico» que se rompe a los dos días.
La combinación funciona: Explorer 66 se ha convertido en un lugar donde las familias encuentran juguetes especiales, educativos y resistentes, sin precios prohibitivos.
Aunque la Navidad es el momento más fuerte, el verano se ha convertido en una de las temporadas más curiosas: llega turismo de Madrid, del sur o de diferentes puntos de España, y cada zona compra de manera distinta. Ese choque cultural en el consumo se ha convertido casi en una radiografía sociológica del juguete.
Durante el resto del año, la tienda resiste gracias a su vínculo con la comunidad educativa.
«Tenemos convenios con casi todos los AMPAS de Ferrolterra», explica Úrsula. Las familias asociadas disfrutan de un 10% de descuento en juguetes y de un 5% en productos tecnológicos, y lo mismo sucede con profesorado autónomo que imparte clases particulares. Esa red es una de las claves de su estabilidad.
El regalo que está triunfando esta navidad: slime de bañera
Cuando se les pregunta por el juguete sorpresa de esta Navidad, ambos se miran y sonríen. La respuesta es inmediata: el Blendy Blue, o slime. «No lo esperábamos» reconocen. Se trata de un polímero vegetal biodegradable que convierte el agua de la bañera en una masa tipo slime «a lo Cazafantasmas». No daña tuberías, es seguro y viene con su bolsa para disolverlo después. No sabemos si será el regalo estrella, pero sí el detalle sorprendente que los niños recordarán.
Los favoritos de la Navidad
Entre los productos más demandados, aparece un clásico moderno: la cámara de fotos infantil con papel térmico. A los niños les fascina lo de imprimir instantáneamente sus fotos y pegarlas donde quieran.
Los karaokes es otro de los éxitos asegurados, tienen un diseño compacto y se guardan tipo maletín, con dos micrófonos wireless. También puedes encontrarte otros Karaokes más clásico con estética noventera.
Otro de los pilares de Explorer 66 son los juguetes STEAM (Science, Technology, Engineering, Arts, Mathematics). Entre ellos destacan los Offbits, una especie de Lego tecnológico, que te permiten crear robots, figuras o estructuras a partir de instrucciones… o pura imaginación. «Son las piezas que te vas a encontrar de mayor cuando desmontes un mando o una lámpara», explica Daniel.
Otro de los hits de esta época es el despertador-tocadiscos, un altavoz-despertador con diseño retro de tocadiscos. El despertador emite una luz tipo aurora boreal, con sonidos blancos para dormir, y además es reproductor musical.
Las casas de muñecas: un clásico que sigue arrasando
Las casas de madera —grandes, duraderas y que luego sirven de estantería— siguen siendo uno de los regalos más buscados, junto con modelos clásicos y algunas novedades recién llegadas.
Explorer 66 se prepara como cada año para llenar los hogares de juguetes, pero sobre todo, para que los niños puedan seguir guardando recuerdos que perduren más allá de su infancia.
