
RAÚL SALGADO / MERO BARRAL | Ferrol | Sábado 27 octubre 2018 | 21:50
La cigarra y la hormiga se ha estrenado en A Malata. Un triunfo de fábula; con autoridad, pero sin espectáculos de exceso. Tres puntos frente al líder, la capacidad de hacer más reducida la distancia a la cúspide. Mucho valor para el resultado del Racing este sábado contra el Bergantiños.
Bajo una capa de lluvia algo contundente por momentos, el invierno hizo acto de anticipada aparición. El verano se olvidó al fin y el estadio tardó en caldearse. Una nutrida representación de la afición visitante rivalizó con la local, pero sus ecos quedaron silenciados entre gotas y ráfagas.
La nevera aledaña a la ría ya asistió en el primer minuto al compás de presentación de Joselu. El de Palmeira sacó la chistera y resultó esencial en la arquitectura verde. Los navales se vieron cómodos en circunstancias que no eran completamente favorables y ese factor ya resultó una vitamina para su relato.

Juan Antonio reforzó el ataque y aportó trabajo en grandes dosis por más que el Bergantiños quisiese ponérselo difícil. Intentar volcarse con desparpajo causó que el Racing luciese una leve fragilidad defensiva, pero se quedó en espejismo.
Si alguien lideró ese afán de descaro, ese sería Pablo Rey. En su tanto empezó casi todo. Un error del portero de los de Carballo abocó a sus compañeros a una réplica rápida que no encontró premio. El capitán hizo levitar a los verdes hasta que asomase su mejor cabeza.
Fue una tarde oscurecida de labor grupal, de colectividad para que nadie fuese menos importante. Hicieron de soportes Garrido y Seoane y se encendieron en la penumbra desde una presión constante. Desde el 23, ascenso paso a paso hacia el mejor momento.

La templanza ganó enteros y Garrido ejerció ahí de exponente. Joselu llevó la bandera al mástil y el tanque pisó el acelerador. La acometida bélica también se aferró a las genialidades de Juan Antonio o el rigor muy destacado de Joel.
Notable actuación de un once de Larraz teñido de pequeñas variaciones, aunque sabedor de que para qué experimentar si la receta deriva en un buen plato. Sin abundancia de agobios se desembocó en el descanso y la lluvia de la ensenada, por más que aventurase naufragio, se equivocaba.
Diego Rivas se vistió de hombre chicle y prolongó todo su cuerpo para esquivar candidaturas del Bergantiños para arañar su plaza. Diluviaba y Miguel Villarejo ni siquiera llamó a la puerta, sentenció con nitidez en la reanudación a la espera de una goleada que se escapó.

El 2-0 confirmó a un Racing serio, solvente y seguro. Sin versiones impostadas. Discreto y resolutivo, cada vez más cómodo y con el guion estudiado. Desde la calma, más virtuosismo por la banda, pausa en el centro y actuación al unísono. Pese a un colegiado que induce a pensar que los ferrolanos no lo van a tener sencillo.
El charco mojaba al Bergantiños, apremiado y deslabazado. Su pulsión ofensiva se aflojó y los locales apuntalaron el marcador con un Javi Sanmartín fresco y un Adrián Armental convencido. Alejado de sus credenciales, el líder dejó escapar el paraguas. Y este sábado llovía con ganas.
FICHA TÉCNICA
RACING | Diego Rivas, Diego Seoane, Miguel Villarejo, Catú, Garrido, Joel, Juan Antonio (Javi Sanmartín en el 86), Pau Bosch, Joselu, Pablo Rey (Adrián Armental en el 75) y Carlos García (Borja Hernández en el 91)
BERGANTIÑOS | Cristopher, Borja Facal, Aarón, Caridad (Toni en el 66), Marcos Rodríguez, Granada, Cano, Diego (Álex Diéguez en el 81), Rubén Rivera, Jorge Sáez y Cañi (Ekedi en el 66)
GOLES | 1-0, Pablo Rey, minuto 23; 2-0, Miguel Villarejo, minuto 48
ÁRBITRO | Jesús López Fernández (Lugo), que ha amonestado a los locales Pablo Rey en el minuto 7, Miguel Villarejo en el 69, Diego Seoane en el 73 y Garrido en el 84 y al visitante Cañi en el 43
INCIDENCIAS | A Malata, 1.500 personas
(Fotos: Mero Barral© – 2018. TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS.)