
RAÚL SALGADO / ERNESTO MARTÍNEZ SENÍN | As Somozas | Sábado 18 febrero 2017 | 21:20
No basta con un punto, aunque es de agradecer a tenor de lo visto. Derbi parejo entre Somozas y Boiro, que se ha saldado sin goles y a partir de las carencias al ataque que refleja el marcador. Al son incesante de la abundante afición desplazada desde el Barbanza, que adaptaba a su gusto la mismísima «Rivers of Babylon», de Boney M.
Situaba Stili de inicio a Jaume Vidal para equilibrar la balanza ofensiva, pero pronto se vería que la tarde iba a traer más debilidad que consistencia. El visitante intimidaba en el segundo minuto y abocaba al local a hacer piña para frenar la acometida. Un carrusel de idas y venidas estaba por llegar.
Los verdiblancos pretendían jugar bien al arranque y acababan concediendo. Por momentos, demasiado. El once de Fredi se topaba con dificultades para generar y el primer acercamiento claro somocense se haría de rogar. Frágiles pretensiones bajo una lluvia por instantes incómoda.

El partido, precisamente, se ponía más feo en ciertos lances al arreciar las gotas. En la grada, el ortegano Marcos Álvarez. Un duelo en el que Keko aspiraba al descaro desde un costado, un Somozas que pronto se vería flojo de combustible y obligado a retroceder para no arriesgar.
Algún balón desviado, acción y reacción y la repetición de esbozos que no tenían finalización. Sería el caso de Arkaitz Ruiz, que abría un surco con solvencia, pero no tenía a nadie en línea. También buena tarde por parte de Sergio, cierre de garantías para la zaga. Por delante, el papel para los atacantes se complicaba.
Y afloraba la rabia. Sielva despejaba un balón con impulso, parecía que no había manera de aclarar el panorama. La fragilidad en los últimos metros tiene un precio caro a cambio, máxime ante un contrincante de su misma liga. Apoyando sus opciones en Pedro Beda, no hallaba réplica definida en el Somozas, que se complicaba la vida cuando quemaba el esférico.

Los anfitriones se entretenían en las distancias cortas, no han sido capaces de abrir canales claros hacia posición avanzada. Muy bien Pato Guillén bajo palos para el Boiro en una sesión de porteros; para cancerbero, el del Somozas. Molina, de los últimos en incorporarse al conjunto, ha demostrado que vale su peso en oro.
El empate le pertenece en buena medida al guardameta, aunque el trabajo del grupo sigue siendo unánime e insistente. Para insistencia, la de Jaume Vidal, que como el resto se afanaba en las prospecciones para detectar sitio por donde asomar. Labor infructuosa. Un buen lanzamiento de Arkaitz Ruiz, pero no había nadie al otro lado.
El balón salta de un extremo al contrario, con la portería deseada en el eje y una venda tapando los ojos. Incluso los futbolistas que han elevado al cuadro del Alcalde Manuel Candocia desde el mercado de invierno no han dispuesto del espacio que habrían precisado para plasmar sus ideas. Sin muchos argumentos.

Se desaprovechaban las ocasiones que tendrían que haber desembocado en un empuje inexistente. Enfrente, un Boiro que repetía pecados y remordimientos y en el que Juampa Barros también se reivindicaba. Electrónico virgen, aunque el segundo período permitiría más definición. Insuficiente, en todo caso.
Sin notoriedad, había más impulso. Ambiente más calmado, hueco para las pausas. Amagos desde la estrategia. Navegando en solitario los puntales que daban la cara, con la veteranía y exigencia de Antonio López al frente, como la de Sielva o Medina luego. Ni los cambios corregirían desajustes palmarios. A la intemperie. Un punto como leve trampolín.
FICHA TÉCNICA
Somozas: Molina, Sergio, Toni Medina, Pablo, Antonio López, Roberto Baleato, Arkaitz Ruiz (Íñigo Rodríguez en el 85), Keko, Jaume Vidal (Antonio Amaro en el 60), Sielva y Pancho (Iván Pérez en el 68)
Boiro: Pato Guillén, Axel, Jimmy, Borja Yebra, Catú, Pablo Crespo, Cano (Herbert en el 65), Gonzalo (Mateo Garcías en el 85), Pedro Beda (Rubén Rivera en el 69), Manu Rodríguez y Juampa
Árbitro: Pablo Arias (Castilla y León), que ha amonestado al visitante Catú
Incidencias: Alcalde Manuel Candocia, 500 espectadores