
RAÚL SALGADO | @raulsalgado | Ferrol | Lunes 20 junio 2016 | 21:58
Lucía el sol que tanto escasea y el BNG quiso diferenciarse. El mitin central de los nacionalistas en Ferrol se llevó a un rincón con sombra de la plaza de O Inferniño. Estudiada sencillez, con sillas para la comodidad y música amable para el recibimiento a comparecientes y público.
Dos jóvenes se armaron con sus instrumentos y deleitaron a la concurrencia. Ya antes sonaba por la megafonía música entre festiva y reivindicativa, que serviría para reclutar poco a poco a más fieles. No parecía tarea simple en una tarde de verano. Mezclados con simpatizantes y simples seguidores anónimos, los históricos Francisco Rodríguez y Xaime Bello.
No hay partido que lleve por bandera la puntualidad. Los acordes de los músicos arrancaron doce minutos después de la hora fijada para el acto. Ana Pontón, portavoz nacional del BNG, y el candidato Carlos Callón reparten besos y abrazos antes del breve recital, que tendrá continuidad en el ecuador del evento.

Entre aplausos, se sumergen en la marea de gente, pero cargarán contra esas otras Mareas. Iván Rivas, la voz del BNG en el Concello de Ferrol, pasó del recogimiento al alto y claro. Pidió olvidar encuestas y mensajes que desbordan desde las redes y el Gran Hermano en que cree que se ha transformado la escena política.
Admite que quizás sean «poucos para esta batalla, pode ser». Sin embargo, aventura que «mañá seremos multitude» y afea las palabras del «comunista Alberto Garzón». A los grandes partidos les llena de culpas la mochila: permiten una «monarquía que ninguén cuestiona» o se presentan con una «enorme bandeira española» a su espalda, aludiendo a Pedro Sánchez.
Censuran que la «progresía nega a Catalunya o que concederon a Escocia» y tilda de lastre los más de «500 anos de unión cos ricos», la de la pobre Galicia con el resto de España. Resta valor a los que «fuman en bañeira» y pecan de «puro teatro», pero también critica a Defensa, que no aporta «nin un só euro por un Ferrol amurallado».

Rivas, en clave estatal, habla de los que se burlan de los gallegos, incluyendo una referencia sin citarlo a Pedro Almodóvar. Ve enfrascados a los de Madrid en la «fogueira das súas vaidades» y subraya que «hai unha forza máis poderosa que o diñeiro: a vontade». A su juicio, «a vida é cuestión de pequenos pasos». Quizá el domingo llegue el primero.
Ana Pontón abre considerando que vivimos en la era de la «telecracia» y se pregunta si Rajoy sintió «un pouco desa emoción» en un campo navarro de alcachofas cuando vio «aos preferentistas». Resalta que «a xente non ten oportunidades» y que la falta de trabajo suficiente para el naval arruina «o futuro deste país».
También regresa al 82 de Felipe González para lanzar el primer mensaje de rechazo a la OTAN, atribuyéndole también la «primeira gran reconversión que arruinou esta comarca para beneficiar a outras do resto do Estado». Pasó a Aznar, que «desprezou tanto a nosa lingua» pero que encontró enfrente a Francisco Rodríguez, dice.
O mitin central de @obloque en Ferrol comeza con música pic.twitter.com/VYXhJUhKnM
— Raúl Salgado (@raulsalgado) 20 de junio de 2016
Y acaba con Zapatero, del que aplaude ciertas mejoras acordadas con los nacionalistas. Eso sí, «acabou sendo o que iniciou os recortes». Pide que Galicia no «sexa moeda de cambio» ni un lugar «ao que vir a facer turismo electoral». Contra la «precariedade laboral» y la falta de empleo, aboga por «cambiar o centro de gravidade da política».
Observa que se repetirá el «si, Bwana» de los principales partidos en lugar de defender a Galicia. En su opinión, el acto de En Marea en A Coruña, formación a la que no mencionará, fue el «día do paracaidista». Sí menciona a Íñigo Errejón, al que afea su «desprecio por iso que chaman plurinacionalidade» y que vengan «aquí» porque parezca que en Madrid lo tienen «todo gañado».
Ve en sus palabras un «esperpento» que «podería asinar Aznar», un ejemplo de «centralismo». Reivindica la «democracia» ante la «telecracia» y «non xogar coas cartas marcadas», estimando que «o voto útil é o que non defrauda». Asume que «hai moita xente decepcionada» y aspira a seguir «petando en todos os corazóns» de aquí al domingo.

Dice Pontón que «non virá de fóra esperanza» antes de que vuelva la música. Agarra el micrófono Carlos Callón. El candidato al Congreso lamenta que no se reciba «nada» a cambio de la gran producción eléctrica gallega, situación agravada por existir «miles de familias que non poden permitirse pagar a electricidade». Y eso que somos «excedentarios».
Alude a un robo, un «esquema colonial» que propicia la «tarifa eléctrica máis alta de Europa». Asevera que «as nosas rías poden estar saneadas nunha lexislatura», exige soluciones al «timo da AP-9» y sostiene que «Ferrol é un exempleo de libro de amnesia selectiva». Así, se prometen cosas que luego se «esquecen».
Demanda «voz, voto e veto» en la Carrera de San Jerónimo tras el 26-J y que Pontón acabe como presidenta de la Xunta. Se une a ese listado inagotable de quienes se empeñan en compararlo todo con «Juego de Tronos» hasta el agotamiento, definiendo a la portavoz nacional como la «Khaleesi do nacionalismo galego», la que «libera aos escravos».

Frente a los «palmeros» de los principales partidos de corte estatal, considera que «non chega con parches, esta roda hai que cambiala». Repite la clave que ya parece eterna de «OTAN non» para estimar que nos abriga una «Unión Europea xenocida». Hay esperanza: «Un deputado pode decantar a balanza». En su lucha de gigantes, siguen apelando a la necesidad de que ese escaño sea suyo.