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Ferrol me harta

RAÚL SALGADO | @raulsalgado | Ferrol | Jueves 5 noviembre 2015 | 21:20

Aquellos que me conocen, me aburro de decirlo, saben que peco de ferrolano, si es que eso fuese malo. Y pienso que no lo es. Sin embargo, esta ciudad se empeña en ponerme a prueba de forma reiterada. Y, también lo he comentado en privado últimamente, cada vez me cuesta más defender algunas cosas de mi lugar de origen.

Panorámica de la ría de Ferrol en versión nocturna
Panorámica de la ría de Ferrol en versión nocturna

Hablaré del gallego. Por si no es ya complejo quitarse la injusta etiqueta de lugar rancio -qué culpa tendremos de que Franco naciese aquí-, una formación política se esfuerza por volver a colgarnos ese estandarte. No entraré en la ideología de un partido ni en su proyección a nivel estatal, pero es casi unánime en las calles que abrir un problema donde no lo hay son ganas de montar lío.

Es evidente que la gente no ha salido de sus casas en masa para protestar por una falsa imposición de un idioma claramente marginado en Ferrol como en pocos puntos de Galicia. Que alguien diga que se obliga a usar un gallego normativo que desde hace tres décadas, teóricamente, aprendemos en el colegio es de una incultura que asombra.

Puede que no sea el debut soñado para una formación sin un asentamiento claro en Ferrol más allá de la relevancia que alcanza su líder catalán. Y no parece casual que todos los partidos de la corporación, todos, se sitúen en contra de sus tesis. Vivir en una burbuja alejada de la realidad diaria de las plazas y avenidas suele conducir a un batacazo.

Procesión del Santo Encuentro de Ferrol (foto: Mero Barral / 13fotos)
Procesión del Santo Encuentro de Ferrol (foto: Mero Barral / 13fotos)

Semana Santa. ¿De todos los ferrolanos? Hay a quien no le representa. Hemos crecido con sonido de tambores, recogiendo estampas y caramelos u odiando ese ruido. De mayores, optamos por ir o no a las procesiones. Esta sociedad ha cambiado y hay instituciones, símbolos o tradiciones que no despiertan la misma simpatía que antaño.

Obviar que atrae a creyentes y no creyentes es de ignorantes, como también dejar a un lado el indudable beneficio económico en días que registran un movimiento que no vemos más que en Navidad o verano. Asusta pensar en una ciudad vacía en esas fechas. Sinceramente harto de que me digan que no hay gente más allá de cierta hora, que si bajos cerrados, no hay más que ancianos…

Sin descuidar que esto es común a toda España, abulta el doble porque somos pequeños. No somos A Coruña. Y, como dice algún ser querido, cada vez nos parecemos más a un pueblo. Me duele, pero lo veo como real. Sostengo que es imprescindible la responsabilidad. Por ambas partes. Ambas. No creo que airear diferencias de tal calibre refleje seriedad ante la opinión pública.

Procesión del Santo Encuentro de Ferrol (foto: Mero Barral / 13fotos)
Procesión del Santo Encuentro de Ferrol (foto: Mero Barral / 13fotos)

No creo en trincheras. Ni me gusta que priven al festejo del apoyo merecido ni me agrada que se amenace con una suspensión de procesiones que no creo que sea publicidad óptima a pocos meses vista. La declaración de Interés Turístico Internacional no es negociable, no puede perderse ahora. ¿Cuentas claras? Por favor, es que eso tendría que ser así desde el principio de los tiempos.

Las cofradías agradecen el respaldo moral de los hosteleros, pero un colectivo tan beneficiado por la Semana Santa no puede permanecer ajeno. No vale abrir el bolsillo sin dar nada a cambio. Lo mismo para la Xunta. El Concello ha ofrecido hasta ahora 75.000 euros y esa partida es una risa para una administración tan potente como la gallega, máxime ante un evento tan reseñable.

Confío en que, aunque sea a ultimísima hora, se llegue a un entendimiento. Por el bien de todos. A mí me importa mucho más ver mi ciudad llena de gente que los parques para perros, con todos mis respetos. Lo dije cuando Diario de Ferrol despidió a sus puntales más veteranos, lo mantengo: no llega con gestos, hay que hacer cosas.

La iniciativa busca que sólo los peatones puedan transitar por la calle (foto: R.C.)
Imagen de la calle Real (foto: R.C.)

Mi última parada: la calle Real. Me alegro infinitamente de que alguien coja el toro por los cuernos y peatonalice la vía neurálgica del centro. Harto de que se diga que Pontevedra está preciosa, pero aquí nadie quiera parecerse. Ya está bien de aparcar hasta las once de la mañana, cuando el mundo tendría que estar en pleno trabajo y no desperezándose.

Qué decir de ciertos comerciantes, empeñados en manchar la imagen de todo un gremio y negarse a todo. A todo. Cómo harán en las demás ciudades con todos sus cascos históricos peatonales… qué aventureros. Vamos a la ciudad vecina y el coche al parking; vamos al centro comercial y nos lo ponen fácil, no como otros.

Con horarios normales, sin ir más lejos, y comercios abiertos desde temprano, hasta tarde y en jornada completa los sábados. Ya no somos núcleo de funcionarios o privilegiados, hay nuevas necesidades. Quiero gente que hable, beba, coma y disfrute en mis calles y menos personas que se dedican al revanchismo o el ombliguismo. Menos agitar y más trabajar, hagámoslo todos.