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El Palacio de Capitanía revela sus secretos

MARTA CORRAL | Ferrol | Martes 30 septiembre 2014 | 10:00

No sé si a ustedes les ocurre lo mismo, pero cuando pongo un pie en alguna de las propiedades que Defensa aún mantiene activas en Ferrol, me rindo ante el enorme patrimonio que se conserva en esa otra ciudad paralela que conforman sus edificios.

Acostumbrados como estamos al deterioro de barrios históricos y rincones que en su momento fueron espléndidos, entrar en terreno militar nos reconcilia con la ciudad que fue Ferrol, a la vez que nos recuerda lo inalcanzable de esos edificios dieciochescos, sencillos, ilustrados e intocables que están al otro lado del muro -físico o ficticio-, que representa el estamento militar.

Desde esta misma semana uno de los buques insignia de las instalaciones militares en la ciudad naval estará un poco más cerca de los ciudadanos. El Palacio de Capitanía -sí, es un palacio a pesar de no presentar, al menos en su exterior, la imagen que relacionamos con ese tipo de inmuebles-, abre sus puertas al público el primer sábado de cada mes a través de las visitas guiadas que la Armada ha puesto en marcha con la colaboración del Concello de Ferrol.

Este lunes, autoridades y medios de comunicación, tuvimos la oportunidad de ser los primeros en conocer los secretos que guarda el edificio anexo a los jardines de Herrera, el mismo que alberga el Archivo Naval y el despacho del Almirante, los dos usos principales que la Armada lleva a cabo en su interior. El lugar de trabajo de 104 capitanes generales desde el siglo XVIII hasta el año 2003.

El almirante en jefe del Arsenal Militar de Ferrol, el vicealmirante Manuel Garat, recordó que el inmueble es la «principal referencia de la presencia de la Armada en la ciudad» y por ello se eligió en 1755 -año en el que comenzó su construcción que se alargaría hasta 1761-, el emplazamiento actual «dentro de las murallas de la ciudad, pero con la vista puesta en el Arsenal».

El vicealmirante Garat destacó que el Palacio de Capitanía fue el auténtico protagonista de dos momentos históricos contrariados: el intento de invasión de los ingleses en 1800 y la batalla de Trafalgar en 1805. Durante el asedio inglés, desde Capitanía se dirigió el operativo para contener a las tropas invasoras -la Batalla de Brión-, que a ojos de Garat, evitó que Ferrol se conviertiese en un «segundo Gibraltar».

La batalla de Trafalgar, aunque se libró lejos de la ciudad departamental, afectó a más de un 20 % de familias ferrolanas, que vieron como al menos uno de sus miembros perdía la vida en la batalla naval por excelencia que enfrentó a España y Francia contra la armada británica de Nelson.

«Son cosas de las que nos sentimos orgullosos y forman parte de nuestra historia» apuntó el alcalde de Ferrol, José Manuel Rey Varela, insistiendo en que la apertura de Capitanía al público, ayudaría a que los ferrolanos «valoren más su ciudad y la disfruten».

La concejala de Turismo, la vicerrectora, el alcalde de Ferrol y el vicealmirante Garat presidieron la vista guiada por el palacio (foto: Concello de Ferrol)
La concejala de Turismo, la vicerrectora, el alcalde de Ferrol y el vicealmirante Garat presidieron la vista guiada por el palacio (foto: Concello de Ferrol)
El recorrido finaliza en el Salón del Trono, tras media hora de visita (foto: Concello de Ferrol)
El recorrido finaliza en el Salón del Trono, tras media hora de visita (foto: Concello de Ferrol)

De los camelios del jardín al Salón del Trono

Ilustrados por la guía de Fertur, Isabel Díaz Robles, el recorrido comienza en los jardines de Herrera, balcón privilegiado de la ciudad, que albergan los magnolios centenarios traídos de Filipinas en 1885 acompañando a la estatua de Jorge Juan.

En el interior nos topamos con el vestíbulo, desde el que se adivina la gran escalinata que nos conducirá a las estancias nobles del palacio. Las maderas, como la caoba traída de Cuba para la construcción naval que forra arcos y protagoniza los balaustres de la escalera imperial o el roble que recubre la marquetería del suelo, se mezclan con extraordinarias lámparas y mobiliario de estilo isabelino.

No en vano, muchos de los objetos que pueblan el palacio, fueron adquiridos para la visita de cinco días que Isabel II realizó en 1858, acompañada de su marido y su hijo, el futuro rey Alfonso XII.

Las paredes de la sala roja y la sala azul, dos de las estancias que se recorren en la visita y cuyos nombres hacen honor al tapizado de la sillería y cortinones, contienen -al igual que las de la Sala de Juegos-, buena parte de la pinacoteca del palacio, que cuenta con obras del XVII pertenecientes al Museo del Prado que se hallan en Ferrol en concepto de depósito.

El Comedor de Gala del palacio es, junto con el Salón del Trono, una de las joyas mejor guardadas. Una mesa de ocho metros de largo, dos de ancho y catorce patas, preside la habitación, flanqueada por una consola Carlos IV dorada, un enorme espejo y candelabros de plata «que impresionaron mucho a la Reina Isabel».

Después de pasar por el despacho del Almirante y admirar los relojes históricos con los que cuenta, la visita finaliza en el Salón del Trono. Una estancia donde predomina el rojo, el «color del poder», conjugado con una sillería del siglo XIX en madera de teca -también procedente de Cuba, gracias al astillero-, y unos impresionantes candelabros de pie del siglo XVIII.

¿Cómo visitar el palacio?

Este sábado 4 de octubre tendrá lugar la primera visita. Serán dos grupos los que recorrerán el palacio desde las 11:30 horas a las 12:30 horas, con visitas de media hora cada uno.

Son visitas gratuitas y para realizarlas hay que mandar un correo electrónico a ferturguias@yahoo.es o llamar al teléfono 696 53 10 70.

Aunque el vicealmirante Garat advierte que el edificio tiene otros usos, en función de la demanda podría ampliarse el horario de visitas.