FERROL360 | Domingo 5 octubre 2014 | 17:22
El párroco de Pontedeume, José Ramón Cascón Raposo, necesitaba ayuda esta mañana para oficiar la eucaristía dominical después del altercado que sufría la noche del sábado, cuando tres encapuchados se colaron en su vivienda y lo maniataron para quitarle el dinero a punta de pistola.
Los hechos sucedieron en torno a las 3:30 horas, mientras el párroco -de 83 años de edad-, dormía en su cama de la casa rectoral situada en la calle Pescadería, en pleno centro de la villa. Tres intrusos con el rostro cubierto y blandiendo una pistola, irrumpieron en la estancia exigiéndole dinero al sacerdote.
Los ladrones se llevaron de unos 2.000 euros, entre varias bolsas con la recaudación de las donaciones de la parroquia -unos 300 euros-, un móvil y un ordenador, además del dinero en metálico que el párroco guardaba en su cartera. También se hicieron con su tarjeta de crédito, cuyo código secreto averiguaron encañonando directamente a la víctima, bajo amenaza de muerte.
Mientras uno de los encapuchados se dirigió a extraer el dinero a un cajero cercano, los otros dos permanecieron en la casa para verificar la autenticidad del número pin. Una vez retirada la cantidad permitida por la entidad bancaria, los asaltantes abandonaron la casa no sin antes maniatar al párroco y destrozar los cables telefónicos de la vivienda.
Cascón Raposo logró zafarse de las ataduras y telefonear desde su despacho -los cacos no habían visto el teléfono de esa estancia-, a la Guardia Civil que se personó en la vivienda rápidamente sobre las cinco de la madrugada.
A pesar del grave suceso, el párroco sólo muestra rojeces en sus extremidades a causa de las ataduras y mucho nerviosismo por lo ocurrido. La Guardia Civil continúa con la investigación tomando muestras en la casa parroquial, que ya había sido objeto de un robo hace unos meses.