FERROL360 | Domingo 3 noviembre 2013 | 21:43
Avances en la investigación y la identificación del autor o autores de su muerte. Son las reclamaciones que han sacado este domingo a la calle unas 500 personas en Cabanas en relación con el fallecimiento de Elisa María Abruñedo, hallada sin vida y con signos de violencia el 1 de septiembre cerca de su vivienda en la parroquia de Lavandeira.
La asociación de mujeres rurales de la localidad ha organizado una concentración en el pabellón polideportivo del núcleo cabanés, durante la que se han guardado dos minutos de silencio. Entre los participantes, el marido y los hijos de la fallecida o los alcaldes de Cabanas, Fene y A Capela.
El regidor de Cabanas, Germán Castrillón, ha asumido que la zona vive sumida en la intranquilidad desde el suceso, hace más de dos meses. Los vecinos piden que el caso no quede relegado a un cajón y que se mantenga viva la investigación.
El cuñado de Abruñedo, José Raúl Fernández, ha declarado que el caso de la niña Asunta Basterra ha provocado el traslado de parte del equipo policial que investigaba el suceso. Ha remarcado que son necesarios más medios para reactivar el proceso y cree que es importante esclarecerlo para evitar que se repita.