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Mandiá, mucho más que un campo de entrenamiento

Hay días que no necesitan un partido, un gol ni tres puntos para pasar a formar parte de la historia de un club. Y este jueves 22 de octubre de 2026 pudo ser uno de ellos para el Racing de Ferrol.

Por primera vez, la primera plantilla racinguista se ha entrenado en el nuevo campo de la ciudad deportiva de Mandiá. Una noticia que puede parecer algo normal para cualquier otro equipo, pero que para quienes llevamos años siguiendo al Racing tiene un significado especial. Porque esto se llevaba esperando demasiado tiempo.

Durante décadas hemos visto al Racing entrenar en diferentes instalaciones, adaptándose a lo que había disponible y sin disponer de un lugar propio en el que desarrollar su trabajo diario. Se habló muchas veces de la necesidad de contar con una ciudad deportiva, hubo proyectos e intenciones, pero por unas razones u otras nunca terminaban de hacerse realidad. Hasta ahora.

Es cierto que las instalaciones todavía no están terminadas. Quedan obras, quedan espacios por acondicionar y todavía falta tiempo para que Mandiá sea esa ciudad deportiva completa que todos queremos ver. Pero hoy se ha dado un paso que ya no está solamente en los planos ni en las promesas: los jugadores han pisado el césped y han realizado allí su primer entrenamiento. Y eso es mucho.

Tener unas instalaciones propias no garantiza ganar partidos ni conseguir ascensos. Ojalá fuese tan sencillo. Pero sí permite trabajar en mejores condiciones, planificar el futuro con mayor estabilidad y construir un proyecto que no dependa únicamente de lo que suceda cada domingo.

También hay que pensar en lo que puede significar para la cantera. Porque una ciudad deportiva no debería ser solamente el lugar donde entrena el primer equipo, sino también un espacio en el que puedan crecer los futbolistas que algún día sueñan con vestir la camiseta verde en A Malata.

El Racing ha vivido momentos muy buenos y otros bastante difíciles a lo largo de su historia. Hemos celebrado ascensos, sufrido descensos y visto pasar muchos proyectos deportivos. Pero disponer de una ciudad deportiva propia es algo diferente. Es una inversión en el futuro del club, independientemente de la categoría en la que compita.

Por eso creo que hoy toca reconocer la importancia de lo conseguido, sin olvidar que todavía queda trabajo por hacer.
Mandiá aún no es la ciudad deportiva que todos imaginamos. Pero ha dejado de ser solamente un proyecto. Hoy el Racing ha estrenado algo más que un campo de entrenamiento. Ha empezado a construir una parte de su futuro.