Consagradas hacia el retorno

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Imagen del Baxi-Celta Zorka Recalvi (foto: Mero Barral / Ferrol360)

RAÚL SALGADO / MERO BARRAL | Ferrol | Sábado 7 marzo 2020 | 22:10

La defensa del Baxi tuvo que hacerse hermética desde el principio en plena era de contagios. Los brazos ágiles del Celta Zorka Recalvi apuntaban a derbi de intensidad y la cita, que el club local calentó durante la semana para hacer de A Malata un aliado, se consagró a un baloncesto favorable a la tesis de Lino López.

Más de un millar de espectadores en un pabellón amoldado a la igualdad, aunque las universitarias no tuvieron que recurrir a comodines de urgencia para dar cuenta de sus credenciales. Las viguesas, en cambio, necesitaban quemar cartuchos, de ahí que el compás de arranque requiriese de templanza anfitriona para no dejarse llevar por otro ritmo.

Con las de azul claro momentáneamente por encima, las de Lino López se metieron en fallos. A la contra, las rivales iban con reflejos. Tiempo muerto, a fuego lento. Enfrente, una Anne Senosiain de liderazgo inquebrantable; en las nuestras, un triple de Miller para despertar. No se cerró la vía de agua ni se esfumó por completo la imprecisión, 16-17 al primer cuarto.

Imagen del Baxi-Celta Zorka Recalvi (foto: Mero Barral / Ferrol360)

Ese marcador no exhibió el repunte palpable del Baxi en los compases definitivos, pero sí alardeaba del poderío vigente en tiro exterior para el Celta Zorka. La defensa naval se había hecho más rocosa, aunque había armamento adicional para frenar su trayectoria. Ahí tenía que emerger uno de los faros y cómo no lo iba a hacer, la canaria Natalia Rodríguez.

No era una tarde más para la insular, su partido número 100 en competición. De coordinadora silenciosa, la Marta Tudanca de importancia conocida y valor que no deja de sorprender. Los números lo dicen. Todas reman, desde Dynn Leaupepe a la debutante Patricia Benet. Con el arbitraje como objeto de reproche colectivo, los nervios parecían aflorar de nuevo.

Las ferrolanas iban por delante, pero colisiones y desajustes no brindaban la calma. Subidas y bajadas en el juego y sobre el parqué que no lo eran de una temperatura corporal no llegaba al grado adecuado. Hasta que Leaupepe y el sostén organizativo de Patri Cabrera afilaron con picardía y algún robo también llevó al amplio 38-28 del descanso.

Imagen del Baxi-Celta Zorka Recalvi (foto: Mero Barral / Ferrol360)

El trazado sinuoso del partido no varió en exceso tras el regreso a vestuarios. Una píldora adicional de reflexión, más pausa y un triple de Jenna Allen con el que asomarse al horizonte y empezar a suplir otras carencias. La suerte ya no estaba del bando visitante, el Celta flojeó algo en capacidad anotadora y no se encaramaba a las barbas ferrolanas.

Dotada del espíritu guerrero que se puede presuponer a alguien que hunde sus raíces en el Pacífico, Leaupepe siguió echándose responsabilidad a la espalda y adjudicándose puntuación. Fue su día. El suficiente impulso, la suficiente paciencia. Ahí se descontroló a las de Vigo, obligadas a que el barco no tuviese tantas oscilaciones.

Un Baxi permeable, pero incontestable. Con la manera de hacer las cosas tatuada en el cerebro. La velocidad iluminaba al cuadro de Lino López entre el griterío y la brecha se hizo grande. Benet se sacudió los problemas a su alrededor de minutos anteriores y contribuyó a apuntalar el notable 51-36 al concluir el tercer segmento.

Imagen del Baxi-Celta Zorka Recalvi (foto: Mero Barral / Ferrol360)

Con las bases aparentemente firmes, el Baxi precisaba sostener la edificación que le aúpe a la fase de ascenso, al regreso a la élite. Sin mucho más relato, el cuarto período asentó en lo diáfano a la pizarra de las de A Malata. Ya alejadas de prisas e inconcreciones, el Celta entregó el cetro y el 65-47 final es más que un suma y sigue.

(Fotos: Mero Barral© – 2020. TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS.)

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