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Cuando los cabezudos volvieron a casa

Hay tradiciones que nunca desaparecen del todo. A veces quedan dormidas en una fotografía antigua, en una conversación entre vecinos o en el recuerdo de quienes las vieron recorrer las calles hace décadas. Y basta que alguien vuelva a nombrarlas para que despierten.

Eso es precisamente lo que ha ocurrido en Neda.

Este fin de semana, el municipio acogerá el I Encontro de Xigantes e Cabezudos, una cita que reunirá a colectivos llegados desde distintos puntos de Galicia. Pero detrás del desfile, de la música y de las coloridas figuras que recorrerán las calles hay una historia mucho más profunda: la de un grupo de vecinos que decidió recuperar una parte olvidada de su patrimonio popular.

Todo comenzó de forma casi casual, en el seno de Piruchela. «Realmente isto xurdiu dun grupo de amigos que, en principio, ía ser unha asociación gastronómica», recuerdan algunos de los casi 90 miembros que, actualmente, tiene la asociación. Lo que empezó como una pequeña reunión fue creciendo poco a poco. Cada vez más personas se fueron sumando y las inquietudes también cambiaron. Ya no se trataba únicamente de compartir una mesa, sino de impulsar actividades culturales que fortaleciesen la vida comunitaria.

En ese camino apareció una figura muy especial: el Apalpador. «Como sempre lle demos moita importancia á figura do Apalpador, xurdiu un pouco entre todos a idea de facer un cabezudo para saír por Neda e dar a coñecer o personaxe.»

Aquel primer cabezudo pronto tuvo compañía. Llegó una panadera, inspirada en uno de los oficios más tradicionales del municipio. Después vinieron Rosalía de Castro, Castelao, brujas, duendes y nuevos personajes que fueron tomando forma entre cartones, cola, pintura y muchas horas de trabajo compartido. Lo que nadie imaginaba era que aquellos primeros pasos acabarían desembocando en la organización de un encuentro cultural gallego.

«Como nos gustou a idea dos cabezudos, decidimos facer un encontro e buscar asociacións». La respuesta de otros colectivos fue rápida y no se hizo esperar. La A.V.V. de Caranza “Cuco Ruiz Cortázar”, la Asociación Cultural As Angustias de Nigrán y la Asociación Veciñal e Cultural O Redondelo de Lalín, se sumaron a la cita. También la organización Transhumancia Sonora. En forma de papel maché y telas, todas quisieron aportar su parte y en Neda se ponen en el día de la previa con más de 30 figuras que este sábado usarán las calles de la localidad como la mejor pasarela posible.

Un patrimonio que esperaba ser redescubierto

Durante la preparación del evento, los miembros de Piruchela comenzaron a investigar la historia de los cabezudos en Galicia. Lo que encontraron les sorprendió. «Empezamos a investigar e a verdade é que hai cabezudos en moitos máis sitios dos que pensabamos.»

La búsqueda también les llevó a descubrir algo que desconocían de su propio pueblo: Neda había tenido sus propios cabezudos. «Ao principio nin sabiamos que houbera cabezudos aquí, pero a verdade e que tamén estaban en Maniños, O Seixo ou Mugardos… Cabezudos houbo sempre», comenta el grupo entre risas. Teniendo en cuenta este nuevo punto de partido, se reforzó todavía más el sentido del proyecto. No se trataba únicamente de organizar una fiesta. Se trataba de recuperar una tradición popular que había desaparecido de las calles hacía generaciones.

Porque muchas veces el patrimonio cultural no está únicamente en los monumentos. También vive en las costumbres, en las celebraciones y en esos elementos festivos que ayudan a construir la identidad colectiva de un lugar.

La fuerza del trabajo compartido

Desde que comenzaron a dar forma al encuentro, los integrantes de Piruchela dedicaron cerca de cuatro meses a coordinar asociaciones, contactar con ayuntamientos y organizar todos los detalles necesarios para que la cita fuese una realidad.

Sin embargo, uno de los mayores retos fue encontrar personas dispuestas a portar los cabezudos. «Lanzamos unha mensaxe no grupo de WhatsApp da asociación para ver quen quería ser portador» y, a pesar de que al principio las respuestas fueron tímidas, el boca a boca volvió a demostrar que sigue siendo una de las herramientas más poderosas en cualquier pueblo.

«Falando coa xente, animándose uns a outros, ao final temos excedente», aseguran. Es decir, Piruchela no solo ha conseguido crecer de forma exponencial en un año que llevan trabajando, sino que ha hecho partícipes a nedenses y visitantes de una tradición cultural gallega que está naciendo y que, además, tiene una historia detrás.

El arte paciente de crear un cabezudo

Cada cabezudo artesanal es una pequeña obra. No existe una única forma de construirlos. Algunos nacen a partir de globos, otros de cartón reciclado o de estructuras ligeras que permitan soportar el peso durante horas. Lo fundamental es encontrar el equilibrio, ya que la figura «ten que ser resistente e non pesar moito.»

Las horas de trabajo son difíciles de calcular. Se avanza en ratos libres, después del trabajo, durante fines de semana o en encuentros improvisados entre compañeros. En cada figura hay algo más que técnica. Hay conversaciones, ideas compartidas y consensos sobre qué personajes representan mejor la cultura gallega y la memoria local.

Por eso junto a figuras populares aparecen referentes como Rosalía de Castro o Castelao, nombres que ayudan a tender puentes entre tradición, identidad y cultura.

Y a pesar de que a pocos días de que los cabezudos vuelvan a llenar las calles, los nervios son inevitables y el grupo los tiene presente. Sin embargo, en Piruchela hablan de esos nervios con una sonrisa. Son los nervios de quien lleva meses trabajando en algo que considera importante, pero juegan con una ventaja y es que, como ellos mismos explican, «un fallo nunha primeira edición é perdoable.»

Porque más allá de que todo salga perfecto, el objetivo principal ya está conseguido.

Han logrado reunir a vecinos de distintas edades, recuperar una tradición olvidada, fortalecer la cultura popular y demostrar que el patrimonio inmaterial sigue teniendo la capacidad de movilizar a todo un pueblo.

Quizá por eso, cuando les preguntan cómo esperan que salga el encuentro, la respuesta es sencilla y resume el espíritu de todo el proyecto.

«Vai ser divertido. Como mínimo, vai ser divertido.»

Y seguramente será mucho más que eso. Será el momento en que unos cabezudos vuelvan a recorrer las calles de Neda para recordar que las tradiciones gallegas siguen vivas mientras haya alguien que las disfrute.