FERROL360 | Martes 25 noviembre de 2025 | 10:10
El Belén de la Orden Tercera, considerado el nacimiento más emblemático de la ciudad, volverá a abrir sus puertas el viernes 28 de noviembre, recuperando un legado artístico con más de 80 años de historia. Siete años después del fallecimiento de su creador, el artista Alfredo Martín, su obra vuelve a cobrar vida gracias al trabajo de sus hijos, colaboradores y la comunidad franciscana.
Hasta el 19 de diciembre, el Belén abrirá únicamente fines de semana y festivos. A partir de esa fecha —incluida—, podrá visitarse todos los días, de lunes a domingo, en horario de 17:00 a 21:00 horas, hasta la víspera de Reyes. Las visitas se realizan en funciones continuas de 25 minutos, lo que permite disfrutar de la experiencia completa del nacimiento animado.
Un legado que permanece vivo
Aunque falta su creador, su legado sigue vivo. En la capilla situada a pocos metros de la glorieta que lleva su nombre —bautizada gracias a la iniciativa popular—, se trabaja desde hace meses para que esta pequeña aldea de Belén vuelva a brillar como cada Navidad.
Siguiendo el método de Martín, el equipo ha dedicado este año un intenso esfuerzo al mantenimiento de las más de 250 figuras de movimiento real, al enriquecimiento de la escenografía y al cuidado de la iluminación. Como cada edición, se incorpora también alguna figura nueva: en esta ocasión, unos transportistas animados sorprenderán al público por la naturalidad de sus movimientos.
Martín solía decir que sus figuras “tienen alma”, y es esa humanidad lo que ha convertido este Belén en un referente: gestos, saludos y movimientos tan naturales que conectan “reaaaalmente” con los visitantes.
Generaciones dando vida al Belén
La historia del nacimiento está hecha también de cientos de manos jóvenes que, durante décadas, han dado movimiento a las figuras desde el interior de la estructura. Niños que hoy son abuelos y que siguen regresando con orgullo a reencontrarse con esta tradición.
Este año, el equipo es plenamente veterano. Entre los más jóvenes destacan Zeltia, de 7 años, y su hermana Inés, quienes prestan sus voces bajo la bóveda del nacimiento. Bajo los tableros, Pablo y Hugo, a punto de alcanzar la mayoría de edad, cumplen ya ocho años como «muevefiguras». Entre los mayores, Yeray se encarga de la luminotecnia y el sonido, mientras Juan ejerce de acomodador.
Al frente del montaje están Alfredo y Ana, hijos del artista, acompañados por la fraternidad de terciarios franciscanos. Agradecen especialmente la colaboración de Lorenzo, miembro de la Junta, siempre pendiente del mantenimiento, y de Berta, que por primera vez ha vestido varias figuras gracias a su destreza costurera.
Los responsables del Belén recuerdan que los donativos de las entradas permiten mantener la capilla. El objetivo inmediato es reparar las goteras tanto del templo como de la sacristía.
Una aldea que despierta cada Navidad
No es tarea sencilla «convencer» a las más de 300 figuras de movimiento de que es hora de volver a ponerse en marcha. Panaderos preparando harina y amasando pan, pescadores abasteciendo el mercado, molineros, leñadores, carpinteros, canteros, pastores y personajes icónicos como Ramona, la lavandera —un homenaje a la familia de la esposa de Martín—.
Pocas obras conservan un vínculo tan profundo con la memoria colectiva de la ciudad. Los pajes reales —encargados por Sus Majestades de narrar la vida en Belén «REAAAALMENTE»—, la perfección de las figuras animadas y el ambiente mágico de la capilla han convertido este nacimiento en una visita imprescindible para familias de todas las edades. Este viernes, ese Belén con alma vuelve, un año más, a la vida.














Debate sobre el post