El Vespa Club Ferrol ‘GOLFOS Y KINKIS’ ha culminado este fin de semana con éxito el I Desafío Kinki, una aventura motera que consistió en recorrer más de 1.500 kilómetros por la carretera nacional N‑VI, desde Ferrol hasta Madrid y regreso, en tan solo tres días y a lomos de vespas clásicas con más de 40 años de historia.
La iniciativa se desarrolló en colaboración con los creadores de la web rutanvi.com, un proyecto que recupera el espíritu viajero de esta emblemática vía mediante un sistema de sellos o cuños, similar al del Camino de Santiago, que anima a redescubrir pueblos, paisajes y establecimientos históricos al margen de las autovías.
Siete vespistas y una misma ilusión
El viaje arrancó el viernes 1 de mayo, aprovechando la inauguración del nuevo tramo de enlace Betanzos‑Ferrol, con salida simbólica desde As Pías. Un total de siete intrépidos participantes completaron el desafío íntegro:
Chiqui, Manel, Pablo, Rober, Eugenia, Álex y Rafa, cada uno sobre su inseparable Vespa.
Especial mención merece Rafa, que ejerció de vehículo «escoba» durante gran parte del recorrido gracias al apoyo logístico de la empresa Freire Vidal, encargada de transportar equipaje y recambios en un furgón de asistencia.
De Galicia a Castilla entre sellos, paisajes y hospitalidad
La primera jornada sumó 500 kilómetros, con paradas en Guitiriz, Becerreá, As Nogais, Piedrafita, Trabadelo y Ponferrada, donde los viajeros vivieron una calurosa acogida en Cubillos del Sil. El día concluyó en Mota del Marqués, tras evitar tramos de autovía para disfrutar aún más de las carreteras secundarias y los paisajes de Castilla y León.
El sábado comenzó con un emotivo encuentro con el Vespa Club Valladolid, que recibió a los ferrolanos con desayuno y acompañamiento por localidades como Torrelobatón y Olmedo. Desde allí, el grupo afrontó uno de los momentos más exigentes del viaje: la subida al Alto del León, a 1.511 metros de altitud, envueltos en lluvia y espesa niebla.
Madrid y el kilómetro cero como meta simbólica
Tras alcanzar Madrid, los participantes dejaron sus motos en Moncloa y se desplazaron hasta la Puerta del Sol, donde sellaron su cartilla cerca del simbólico kilómetro cero y celebraron la hazaña con un helado «de la victoria», aunque sin poder acceder directamente a la placa por coincidir con un evento.
Ya por la tarde comenzaron el viaje de regreso, repitiendo la subida al puerto y pernoctando de nuevo en Mota del Marqués.
Regreso triunfal y recibimiento emotivo
El domingo, con tiempo soleado, el grupo emprendió la última etapa pasando por Benavente, La Bañeza, Astorga, Villafranca del Bierzo y As Nogais, acumulando nuevas anécdotas, repostajes y encuentros con curiosos y aficionados al motor.
Uno de los momentos más emotivos llegó en Coirós, donde un grupo de amigos y compañeros del club sorprendió a los participantes con un recibimiento improvisado antes de continuar hacia Betanzos y, finalmente, Ferrol, donde concluyó oficialmente el desafío.
Más que un viaje, una experiencia compartida
El balance final no deja lugar a dudas: más de 1.500 kilómetros recorridos, infinitas paradas, litros de mezcla consumidos, frío, lluvia, niebla, calor y, sobre todo, amistad, compañerismo e ilusión.
El Vespa Club Ferrol ‘GOLFOS Y KINKIS’ ya mira al futuro con el deseo de que este haya sido solo el primero de muchos desafíos, demostrando que viajar despacio, por carreteras históricas y con espíritu aventurero, sigue siendo una de las mejores formas de disfrutar del camino.