ALICIA SEOANE | Jueves 13 de noviembre de 2025 | 12:41
La Imprenta Paramés lleva más de una década participando en la feria de bodas ExpoBec del sector nupcial, que continúa transformándose «hacia la personalización total», así nos lo cuenta Pilar Paramés, recién llegada de la Feria.
Desde las invitaciones hasta los pequeños detalles, cada boda se convierte en un retrato de quienes la protagonizan. «La tendencia de 2026, que ya se viene viendo desde hace un par de años, es hacerlo todo personalizado. Eso implica que, desde el minuto cero, los novios buscan algo propio».
Invitaciones que cuentan historias
Lejos quedaron las invitaciones de catálogo. Ahora, los novios buscan diseños únicos que hablen de su historia. «Por ejemplo, si la pareja tiene un perro, traen una foto o dibujo de él y, a partir de eso, hacemos una invitación personalizada en distintos formatos», comenta Pilar.
La idea es que los invitados, al recibir la invitación, sientan que forma parte de la identidad de los novios. «Es una forma de que se sientan identificados. Que vean, por ejemplo, nuestro perro o el lugar donde nos vamos a casar», añade.
Aunque el formato digital gana terreno, Pilar defiende el valor del papel: «La gente cada vez tira más a lo digital, pero entregar la invitación en mano sigue siendo algo muy bonito. Es un momento personal, de compartir. La invitación es ya el comienzo de la celebración».
Entre los materiales más demandados, destacan las cartulinas de algodón o los papeles con semillas, que reflejan también una sensibilidad ecológica.
Detalles cien por cien gallegos
La tendencia a personalizar se extiende también a los regalos para invitados. Si antes se regalaban objetos genéricos, ahora cada detalle tiene su propio significado. «Cada vez buscan menos detalles para todos, pero más pensados. Y nosotros los personalizamos mucho», señala.
Un ejemplo llamativo fueron unos platos de pulpeiros personalizados, enviados incluso hasta Punta Cana. «Hay gallegos por todo el mundo, y muchos quieren llevar un trocito de su tierra a sus bodas. Eso es algo que nos diferencia», afirma Pilar con una sonrisa.
Otra tendencia que ha regresado con fuerza es el seating, el clásico sistema para asignar el sitio a cada invitado. «Es algo que ya se hacía hace 30 años, cuando empecé, y ahora vuelve con fuerza. Cada invitado tiene su nombre y su sitio, y es también un pequeño regalo», explica.
Un fotomatón con alma
Entre los servicios más destacados del último año está el fotomatón, convertido en uno de los puntos fuertes de su propuesta. Lo que diferencia al suyo es el formato y el trato humano. «Nuestro fotomatón es diferente porque ofrece fotos en tamaño 10×15, en papel Kodak, como las de siempre. Y hay dos personas pendientes de que todo salga perfecto: que no se repitan siempre las mismas caras y que todos firmen en el álbum de recuerdos», detalla Pilar. Este álbum de firmas se convierte en recuerdo que perduran más allá del día de la boda.
Las bodas siempre mantendrán algo de esa emoción, cercanía y personalidad. Como explica Pilar, «Lo importante es que cada pareja se vea reflejada en lo que ofrece. Y eso es lo que más nos gusta hacer».
















Debate sobre el post