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Derroche del Racing de Ferrol, que arrolla en A Malata a la SD Logroñés

RAÚL SALGADO | @raulsalgado | Ferrol | Domingo 16 marzo 2014 | 18:46

«Hace calor», cantaba Coque Malla al versionar la clásica de Los Rodríguez. Sonaba en A Malata al inicio del Racing de Ferrol-SD Logroñés, que se cerró con goleada para los verdes como hacía tiempo que no se veía en el estadio. Ambiente en el exterior antes del duelo, jornada soleada y casi calurosa y partido vibrante para los espectadores del coliseo, unas 2.000 personas.

«A veces estoy mal», añadía el que fue líder de Los Ronaldos en otra parte del tema. No fue el caso. Los de Aira dieron su mejor imagen, teniendo en cuenta que el rival no estaba a la altura. El dominio local fue muy evidente desde el silbido inicial, con un primer mordisco del capitán Pablo Rey. Pronto abrió el marcador un fortalecido Manu Barreiro, que en el 5 subía el 1-0 al electrónico a pase de Marcos Álvarez.

La sangre fluía como pocas veces, los ferrolanos pedían acción sobre el césped y los riojanos, sin abandonar a Malla, entonaban aquello de «no hay manera». La afición, algunos más que otras jornadas, se subió al carro de la ilusión y asistió a las evoluciones brillantes del grupo privilegiado que lidera las ofensivas racinguistas.

Más goles

Dani Rodríguez no cesó en sus intentos por caracolear entre los logroñeses, logrando el 2-0 en el minuto 11 en una jugada iniciada por Rubén Comesaña. Los nervios afloraron en la defensa visitante ante la superioridad arrolladora del Racing y la inexistencia de referentes foráneos en área verde.

Pecó la SD Logroñés de falta de precisión en los disparos, pero no fue el peor de sus defectos. Abocada a la parte baja de la tabla, poco pudo hacer ante un Marcos Álvarez imparable, que se echó a la espalda buena parte de la carga de trabajo. Fernando Pumar lució atrevido pese a que estaba recién reincorporado a la convocatoria tras su lesión, completando la primera parte y el inicio de la segunda.

Sin embargo, los verdiblancos no eran perfectos y sufrieron algunos fallos de poco relieve en la zona central. Los de Logroño intentaron apretar las tuercas, pero el Racing supo controlar los intentos pese a un ligero repunte en la intensidad del choque. Minuto 31: otro de los puntales, Pablo Rey, también mojó gracias a un letal Iosu Villar.

Más peligro

Carrusel y derroche de locura, con más goles que pudieron ser y no fueron. Sobresale una jugada en el 37 en la que hasta tres jugadores lo intentaron ante un guardameta riojano notablemente despistado. Pese a las dudas sobre su legalidad, Víctor Vázquez redondeó el resultado con un 4-0 en el 39.

Al descanso todo era satisfacción. Tranquilidad ante tantos desafíos. Un solo cambio en el rival, que no fue capaz de mantener las buenas vibraciones frente a un importante desgaste físico y cierta apatía. Juego menos definido y la entrada de Iago Iglesias para sostener lo logrado tras anotar Álvarez el 5-0 que dejaba aun más claras las cosas. Made in Ortigueira.

Luego entrarían Jorge Rodríguez por el pichichi Barreiro y Forte por el incansable Vela. El 6-0 final, para Rey-Cabarcos. Ni las lesiones pueden con un Racing en estado de gracia, canela fina. «Todo me parece bonito», se podría decir al terminar todo. Pero esta no es de Coque Malla, es -en efecto- de Jarabe de Palo.

Goleada del cuadro preparado por Aira, que sigue en la parte alta (foto: Racing de Ferrol)
Goleada del cuadro preparado por Aira, que sigue en la parte alta; en la imagen, Iosu Villar este domingo en A Malata ante la SD Logroñés (foto: Racing de Ferrol)