Hay proyectos que nacen de una incomodidad y acaban convirtiéndose en una forma de conversación pública. En Ferrol y en A Graña, dos cuentas de Instagram han empezado a hacer exactamente eso: mirar lo que está ahí, sin maquillaje, y devolverlo después transformado con inteligencia artificial.
Una es Imaginar Ferrol, impulsada por Clara Pallarés. La otra, Rehabilitar A Graña, creada por Alfonso Martínez. Dos iniciativas distintas, pero unidas por una misma idea: enseñar el deterioro para imaginar una mejora posible.
«Ferrol no es feo, está descuidado»
En el caso de Clara Pallarés, la chispa aparece desde una reacción casi emocional a los prejuicios externos sobre la ciudad.
«Por mi trabajo viajo por muchas zonas de Galicia y cuando decía que era de Ferrol más de una vez me comentaron que Ferrol era muy feo», explica. Y ahí, dice, algo no encajaba: «Yo me quedaba sorprendida y pensaba: será descuidado, que no feo».
Imaginar Ferrol nace en un momento muy concreto. “«Al pasar por una calle se me ocurrió hacer una foto a una casa que estaba llena de pintadas y carteles y con ayuda de la IA hice una recreación de cómo quedaría si estuviese limpio y bien pintado»”.
Ese experimento inicial se convierte en algo compartido en familia y, casi sin plan previo, en una cuenta de Instagram centrada en la rehabilitación visual de espacios urbanos. «Nos encantó y decidimos crear la página», resume porque detrás de esta cuenta además de Clara, están sus hermanas Ana y Fátima y su prima Marta Pérez Pardo.
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«El objetivo es animar a las comunidades de vecinos, propietarios, ayuntamiento y asociaciones a recuperar la grandeza que tuvo Ferrol», explica, subrayando además la idea de estética compartida: «Buscar una estética común, acabar con los actos vandálicos».
Pero quizá lo más revelador es cómo define el impacto que busca: «Hacerlos soñar con muy poco, con cambios alcanzables y que nos darían unos resultados increíbles».
El efecto de la inteligencia artificial aplicada a ciudades
El proyecto ha superado el plano digital y empieza a influir en la percepción del entorno urbano.
«El feedback es increíble», afirma. Y detalla ejemplos muy concretos: «Hemos recibido mensajes con fotos creadas por seguidores que querían colaborar, también nos han pedido ideas para montar un negocio, ideas de decoración, pintura…».
Incluso, añade, «hemos hablado con personalidades ligadas a Ferrol que están dispuestas a colaborar».
Y lo más significativo: el impacto directo en el espacio real. «Ya vamos viendo resultados, gente que después de ver la página ha decorado balcones, comunidades que van a limpiar y a pintar el edificio después de ver cómo quedaría».
Ciudades imaginadas: Ferrol, París y la estética urbana
En el terreno visual, Clara no limita la inspiración a lo local dentro de Imaginar Ferrol.«En edificios emblemáticos de Ferrol, en ciudades con estilo como París, o ciudades con clima parecido como Dublín, Edimburgo o Londres», explica. Y resume el enfoque: “«Estilos atemporales, alegres, que llamen la atención de la gente que valora la estética»”.
Incluso al elegir una imagen favorita del proyecto, vuelve a lo concreto: “«Me quedo con el del local donde estaba Calzados Ricardo»”.
A Graña: «enseñar la realidad del día a día»
El segundo proyecto, Rehabilitar A Graña, nace desde otra experiencia, pero con una lógica muy cercana.
Alfonso explica que la idea surge tras ver el trabajo de Imaginar Ferrol: «Empecé a ver un perfil de Imagina Ferrol… me interesó la manera de exponerlo a la gente».A partir de ahí decide replicar la idea en su entorno: «Me parecía una forma de concienciar a la gente que cada vez consume más redes sociales».
Su objetivo es más territorial y cotidiano dentro del ámbito de la rehabilitación de espacios públicos .«Enseñar la realidad del día a día en el pueblo», dice.
«No cuesta tanto, pero hay que ser conscientes»
En su diagnóstico, el problema no es solo estético, sino de mantenimiento acumulado del espacio urbano.
«Son pequeños detalles que, mejorándolos un poco o dándoles mantenimiento rutinario, se mejoraría muchísimo la imagen del pueblo»”, explica.
Y añade una reflexión clave: «No cuesta tanto, pero creo que tenemos un papel fundamental los vecinos».
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>La plaza como símbolo de la memoria urbana
Si hay un lugar que concentra su relato es la plaza de A Graña. «Para mí es un lugar de encuentro de los vecinos en el que crecí y en el que pasé quizás los mejores momentos de mi infancia», cuenta.
Pero la imagen actual le genera un choque evidente dentro de su visión de la recuperación del espacio público: «Me da pena que una plaza que tiene un montón de posibilidades se esté vaciando».
Incluso describe con crudeza la degradación del entorno: “«La fuente… se esté utilizando de cubo de basura»”, lamenta. Y añade un gesto personal: “«Yo de hecho muchas veces bajo a limpiarla a nivel personal»”.
Dos cuentas, una misma idea: la ciudad como posibilidad
Aunque nacen de lugares distintos, ambos proyectos comparten una misma intuición: mostrar para activar una conciencia urbana.
Clara lo hace desde la potencia de la transformación visual con IA generativa. Alfonso desde la observación del deterioro cotidiano. Pero en ambos casos aparece una misma idea: cuando un espacio se imagina distinto, deja de ser indiferente.
Y en ese pequeño desplazamiento —entre lo que es y lo que podría ser— es donde estas cuentas han encontrado su fuerza.
