FERROL360 | Martes 5 de agosto de 2025 | 11:09
Desde su puesta en marcha el pasado mes de octubre, el Banco de Reciclaje Electrónico con Software Libre del Campus Industrial de Ferrol ha reparado, acondicionado y entregado un total de 15 equipos informáticos a personas usuarias de la Asociación Centro de Recursos Solidarios de Narón, de ALCER (Asociación para la Lucha Contra las Enfermedades del Riñón), de la Fundación Amigó de Lugo y a estudiantes con bajos recursos de la Universidade da Coruña (UDC).
Ubicado en el aula -1.5 del Edificio de Apoyo al Estudio, este espacio no solo ha dado una segunda vida a ordenadores, teclados o ratones, sino también a fuentes de alimentación, monitores, televisores, radios, mandos a distancia, tocadiscos e incluso pequeños electrodomésticos como secadores de pelo. La iniciativa está impulsada por la Oficina de Cooperación y Voluntariado de la UDC y el Programa Green Campus Ferrol, en colaboración con la ONG Ingeniería Sin Fronteras (ESF).
Gran parte de la actividad se ha centrado en reacondicionar equipos informáticos procedentes de la Escola Politécnica de Enxeñaría de Ferrol, de contenedores de reciclaje del campus y de material donado por particulares. Las tareas habituales incluyen el reemplazo de componentes como discos duros y la instalación de sistemas operativos y programas de código abierto.
Este es el segundo espacio de estas características con el que cuenta la UDC, tras el creado en 2020 en la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos en el Campus de A Coruña.
En Galicia existen otros tres proyectos similares: el Banco de Reciclaje Municipal de Teo, el Banco de Reciclaje de la Escuela de Ingeniería de Telecomunicación de la Universidade de Vigo (también gestionado junto a ESF) y el Banco de Reciclaje Municipal y Oficina de Software Libre de Ames, puesto en marcha en 2022 con el apoyo de AGASOL y el Banco de Teo.
Desde Ingeniería Sin Fronteras señalan que estos bancos tienen como objetivo fomentar el uso del software libre y la soberanía digital, alargar la vida útil de los dispositivos, reducir residuos electrónicos y la extracción de materias primas, promover una electrónica más ética y contribuir a cerrar la brecha digital.