FERROL360 | Domingo 1 mayo 2022 | 11:49
El obispo de la Diócesis Mondoñedo-Ferrol, Fernando García Cadiñanos, ha escrito una carta con motivo del 1º de Mayo, la Fiesta del Trabajo, que se celebra este domingo. La intención, dice, es «reflexionar juntos sobre esta dimensión fundamental en la vida de las personas que es el trabajo» y recuerda un encuentro que mantuvo hace algunos días con personas que le relataron las dificultades que estaban teniendo para acceder a un empleo digno.
«Entre sus historias afloraban los problemas para conciliar la vida familiar, especialmente el cuidado de los más pequeños, con su jornada laboral», destacaba, añadiendo también que otro de los escollos era la «explotación laboral en ámbitos diversos, pero especialmente empleadas domésticas, donde realizaban trabajos sin contrato o con un mayor número de horas del que figuraba o sin derechos a algunas prestaciones».
«También se quejaban de que las subidas de los precios hacían que no llegasen a final de mes, incluso teniendo un contrato legal», matizó. Asimismo, García Cadiñanos, ha querido poner de relieve el «futuro incierto» de los jóvenes que «a pesar de su formación, el encadenamiento de muchos contratos que les condenaban a no poder afrontar planteamientos estables de futuro, como crear una familia o tener hijos».
«Son estas algunas de las historias que, estoy seguro, cada uno de vosotros podríais complementar con las vuestras propias, con las de vuestros hijos o vecinos. Historias que se multiplican en nuestra diócesis, tan castigada en su futuro industrial como ya visibilicé en su momento. Historias concretas que nos ayudan a percibir que el trabajo no es solo una manera concreta de ganarse la vida, sino que es un instrumento para crecer como personas, para relacionarse con otras, para construir comunitariamente el bien común del que participamos, para compartir dones y expresarse personalmente, para colaborar con Dios en la obra de la creación».
El obispo ha mencionado el lema de un cartel que vio cuando preparaba esta reflexión: «Ni todo vale, ni todo cuenta, ni todo suma. En efecto, no cualquier trabajo vale, ni cuenta ni suma. No cualquier trabajo puede ser considerado ni digno de las personas ni decente a su condición. Hoy, la concatenación de crisis que estamos viviendo ahonda y profundiza terrible y dramáticamente la precarización en el empleo».
Según García Cadiñanos, «es preciso volver a descubrir y profundizar en la verdad de la propia economía, que no es otra que el servicio a la persona y a su dignidad. Por ello, los sistemas de producción, y el sistema económico que lo sostiene, han de velar por la dignidad del trabajo. Frente al economicismo imperante y la libertad absoluta del mercado es preciso reivindicar la centralidad de la persona».
Comprometiendo a la política también en ello, el obispo asegura que «urge cambiar el paradigma económico que lo impregna todo para sustituirlo por un nuevo modelo humanista y humanizador. En esta tarea se encuentra la Doctrina Social de la Iglesia, que tendría que ser más conocida, reflexionada, predicada y practicada. Desde la clave de la levadura y del grano de mostaza, estoy seguro que este mensaje puede ser percibido hoy como una gran esperanza para todo el mundo del trabajo y sus actores. Es la esperanza que se edifica desde la sabiduría del corazón y que crea la auténtica fraternidad que está en la base del 1º de Mayo».