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El Racing no acierta ni de penalti y firma otro empate sin gol

Fuente web Racing Club Ferrol

 

El Racing de Ferrol firmó un empate sin goles ante el Pontevedra en A Malata en un encuentro que dejó más sensaciones que fútbol efectivo. El 0-0 final refleja con bastante fidelidad lo visto sobre el césped: un conjunto local serio en defensa, pero nuevamente incapaz de traducir su juego en peligro real en el área rival.

El momento que pudo cambiar el rumbo del partido llegó muy pronto. En el minuto 16, Tejera dispuso de una oportunidad inmejorable desde el punto de penalti, pero su lanzamiento no encontró portería, alimentando una de las grandes preocupaciones del equipo esta temporada: la alarmante falta de eficacia ofensiva. Ni siquiera desde los once metros consigue el Racing romper su sequía.

El Pontevedra, bien plantado y sin complejos, también tuvo sus opciones. La más clara en la primera mitad llegó justo antes del descanso, cuando Yelko Pino ejecutó una falta directa con precisión, obligando a Lucas a firmar la parada de la tarde. El guardameta local sacó el balón de la misma escuadra, evitando el que hubiera sido uno de los goles de la jornada.

En la segunda parte, el guion apenas varió. El Racing mantuvo el orden atrás, sin conceder excesivas ocasiones, pero volvió a mostrarse plano en ataque, sin ideas ni profundidad. El Pontevedra, por su parte, encontró premio en el tiempo añadido, pero de forma efímera: un gol anotado pasado el minuto 90 fue anulado por falta previa, dejando el marcador inalterado.

Más allá del césped, la tarde dejó una buena entrada en A Malata y un ambiente destacable, con una nutrida presencia de aficionados visitantes que acompañaron a su equipo, contribuyendo a dar color y vida al encuentro.

Con este empate, el Racing de Ferrol da un paso más hacia una permanencia que ya es prácticamente una realidad. A falta de tres jornadas, mantiene una ventaja de ocho puntos sobre los puestos de descenso, con solo nueve en juego. Sin embargo, la sensación que deja el equipo es agridulce. La solidez defensiva no ha sido suficiente para compensar una preocupante falta de gol que ha marcado toda la temporada.

El objetivo está cerca de cumplirse, pero el balance general invita a la reflexión. Esta plantilla, por nombres y expectativas, no ha estado a la altura de lo que se esperaba de ella. Quedan tres partidos para cerrar el curso, aunque pocas cosas parecen ya por decidir en clave racinguista.