
RAÚL SALGADO / MERO BARRAL | Ferrol | Domingo 16 octubre 2016 | 23:46
Dos semanas consecutivas en casa, otras tantas imágenes para el respetable. Del gran rendimiento de la pasada a una estampa más gris en una tarde de idéntica tonalidad, la de este domingo. No bastaron las aportaciones individuales ni la entrega para doblegar con garantías a un rocoso Burgos, alejado de cualquier vistosidad en su juego.
El cambio más destacable en el once inicial supuso la suplencia de Víctor Vázquez, que acabaría entrando recién iniciado el segundo período. Un esquema desdibujado y jugadores sometidos a las inclemencias, un temporal que no alcanzaba su máxima intensidad ante un velero sin rumbo definido.
Ejerció de Guadiana el local, con instantes de empuje y segundos para la apatía. Álex Felip no desentonó en el engranaje que plantó cara al contundente visitante. Bicho, guía en días de incertidumbre, se vio comprimido de forma especial, fue centro de los despliegues más intensos de los de Mandiola.

Una acción de Prosi se convirtió en un gol cantado. Era el minuto 15, era visto a tenor del punto de lanzamiento y el ambiente a su alrededor y era demasiado peso para todo lo que quedaba de partido. El escenario podía convertirse en lugar irrespirable. La defensa quiso aportar todo lo que tenía, con un José Cruz inspirado y ágil.
La línea inmediata al portero también se permitió concesiones ofensivas, pero ni siquiera la suerte estaba al lado de los anfitriones. La versatilidad de Sergio Martín, duda a priori para la alineación por gastroenteritis, permitía atisbar la esperanza. Aportó musculatura a un grupo ensombrecido.
El segundo período también despuntó con ímpetu. Se encadenaron oportunidades al arranque, pero ni la suerte acompañaba. Para algunos, un detalle menor; para otros, un ingrediente a añadir al menú de la frustración. Sergio García, por momentos hipotecado ante incursiones concretas, pudo desquitarse en otros lances.

Inicialmente en la caseta, acabaría entrando Víctor Vázquez. Y lo hizo para volver a dotar al Racing de templanza y veteranía desde el sosiego. Las lamentaciones se sucedían como los centros, que no llegaban a la meta deseada. Se logró el empate, sería de penalti y abriría una etapa más de ritmo vertiginoso en bando verde.
Armiche se guardaba el veneno en sus botas y retaba al destino en el 74. Era una de las escasas acciones letales, pocas y con sobrada capacidad de asustar a un tiempo. Cruz confirmó su rol de salvador a partir de su buen físico, ocupando puesto esencial en el eje de la zaga.
Fue también una segunda tarde de buena imagen por parte de Javier Velayos, temporalmente solapado pero siempre dispuesto y con entrega. La línea de ataque fue de algo menos a bastante más de modo alterno; el grupo en su conjunto fue capaz de frenar, aunque no de evitar una sensación gris con un Burgos de escaso relato.

No se efectivizan los anhelos de recuperación en el juego; eso sí, un punto. Los navales se preparan ahora para viajar a Asturias, en donde se medirán al mediodía del próximo domingo al Lealtad de Villaviciosa en un campo de Les Caleyes siempre peligroso para casi todos los visitantes. Es el momento.
FICHA TÉCNICA
Racing: Sergio García, Javier Velayos, Diego Maceira, José Cruz, Catalá, Álex Felip (Víctor Vázquez en el 56), Brais Abelenda (David Bandera en el 76), Sergio Martín, Joselu, Pablo Rey (Adrián Armental en el 76) y Bicho
Burgos: Aurreko, Andrés, Jorge Fernández, Ramiro Mayor, Jorge García, Uxío Marcos, Armiche (Fito Miranda en el 75), Cusi, Diego Suárez (Adrián Hernández en el 82), Prosi (Carlos Ramos en el 63) y Álvaro Antón
Goles: 0-1, Prosi, minuto 15; 1-1, Joselu -de penalti-, minuto 68
Árbitro: Carlos Fernández Buergo (Asturias), que ha amonestado a los visitantes Andrés, Aurreko y Fito Miranda
Incidencias: A Malata, 1.500 espectadores