El acompañamiento a pacientes empieza a hacerse hueco en el día a día del hospital ferrolano. Desde que se puso en marcha el programa ASF Acompaña, el pasado mes de noviembre, ya se han realizado más de 80 visitas y acompañamientos a personas que reciben atención sanitaria en el área .
Detrás de esas cifras hay 28 personas voluntarias que dedican parte de su tiempo a algo tan sencillo —y tan necesario— como estar al lado de quien lo necesita en un hospital.
Personas que acompañan donde más se necesita
El programa se mueve sobre todo en espacios como Urgencias y las unidades de Medicina Interna, tanto en el Arquitecto Marcide como en el Hospital Naval. Allí es donde más se repite un perfil: personas mayores, pacientes con ingresos largos o usuarios que están solos, sin familiares cerca o procedentes de centros sociosanitarios .
En ese contexto, el voluntariado aporta algo que no siempre se puede medir: compañía en momentos de espera, conversación o simplemente alguien con quien compartir un rato.
La propia filosofía del programa lo resume como «un proxecto de humanización para acompañamento, apoio e información», centrado en mejorar la experiencia de los pacientes más allá de la atención médica .
Turnos flexibles y apoyo en el día a día
Los voluntarios se organizan en turnos de mañana y tarde a lo largo de la semana. A veces el acompañamiento surge porque lo solicita el personal sanitario, otras veces lo pide el propio paciente o su familia, e incluso puede venir derivado desde centros de salud cuando alguien necesita apoyo para acudir a una consulta o una prueba .
Cuando no hay una petición concreta, la dinámica es sencilla: el voluntario llega a la planta, habla con el personal sanitario y se identifica a las personas que pueden beneficiarse de ese acompañamiento, siempre con su consentimiento.
Escuchar, conversar y estar
Las tareas no tienen que ver con lo sanitario, sino con lo cotidiano. Hablar, escuchar, leer, dar un paseo por el pasillo o acompañar en una espera larga. Pequeños gestos que, en determinados momentos, marcan la diferencia.
La base del programa está clara: «acompañar e escoitar», con el objetivo de hacer más llevadera la estancia hospitalaria o una visita médica, especialmente en situaciones de soledad o vulnerabilidad .
El proyecto echó a andar en el verano de 2025, cuando se abrió la participación, y se activó definitivamente en noviembre. Desde entonces, ha ido sumando voluntarios de perfiles muy distintos, algunos vinculados al ámbito sanitario y otros completamente ajenos a él .
Además, el programa sigue abierto a nuevas incorporaciones. Para participar, es necesario ser mayor de edad, comprometerse al menos durante tres meses y respetar unas normas básicas, entre ellas no realizar tareas sanitarias ni administrativas.
