FERROL360 | Lunes 30 de junio de 2025 | 11:10
La calle Real se convierte estos días en un paseo para el asombro. Figuras que señalan al cielo, folletos que invitan a detenerse y un lema que lo resume todo: «Ferrol levanta a cabeza». La ciudad recupera esta semana una de sus campañas más singulares para poner en valor su patrimonio arquitectónico, ese que muchas veces pasa desapercibido porque nadie lo busca donde realmente está: en las alturas.
La iniciativa, impulsada por Cites Ferrol con el apoyo de la Deputación da Coruña, forma parte del programa “Ferrol, cidade aberta ás expresións”, que ofrece a colectivos y empresas la posibilidad de utilizar la ciudad como un espacio de creación y expresión artística. En este caso, la propuesta tiene un objetivo claro: despertar el orgullo ferrolano por una herencia construida entre los siglos XVIII y XIX, que se esconde entre galerías acristaladas, forjas en los balcones y detalles en madera que aún hablan del esplendor de otra época.
El mensaje está dirigido tanto a vecinos como a visitantes. Basta con pasear por la calle Real o por la Magdalena y levantar la vista para encontrarse con un catálogo diverso de estilos, colores y formas. Y también con una historia: la de una ciudad que se miró en sus propios barcos para crear las primeras galerías, inspiradas en los ventanales de los buques construidos en sus astilleros. ¿Hasta dónde llegarían si se alinearan una tras otra?
“Ferrol levanta a cabeza” celebra ya su cuarta edición con la misma acogida que en años anteriores. Las figuras instaladas en la vía pública actúan como puntos de atención que invitan a observar con calma lo que habitualmente se ignora. A su lado, los folletos explicativos ayudan a interpretar los elementos arquitectónicos y a entender el contexto en el que se levantaron.
El proyecto busca no solo poner en valor el pasado, sino también generar un vínculo emocional con el presente de la ciudad. Mirar hacia arriba, en este caso, es también una forma de levantar el ánimo colectivo. Una llamada a apreciar lo propio y a reconocer la belleza cotidiana que el tiempo y la costumbre han vuelto casi invisible.
Si el tiempo lo permite, las figuras seguirán invitando a alzar la vista durante toda la semana. Un gesto tan sencillo como levantar la cabeza puede ser, al final, la mejor forma de reencontrarse con Ferrol.