Hay actores que hablan de personajes. Fran Nogueira habla de territorio, de industria audiovisual, de oportunidades. Y, sobre todo, de Ferrol. En un momento en el que el audiovisual gallego vive uno de sus mejores periodos, el actor ferrolano, formado en las escuelas de teatro de Narón, mira con optimismo hacia el futuro de una profesión que hace apenas unos años parecía obligar a hacer las maletas.
Él también trabaja fuera cuando toca. Pero tiene claro cuál es su lugar en el mundo. «Ojalá tuviera el suficiente trabajo como para poder salir cuando haga falta y volver siempre aquí», dice con la naturalidad de quien no necesita convertir ninguna capital en un destino permanente para sentirse actor. Porque para Nogueira, el éxito no está reñido con quedarse.
A Fran Nogueira ya estamos acostumbradas a verlo en la tele, ya sea de presentador o como actor. «He tenido mucha suerte porque desde que terminé mi formación siempre me ha ido saliendo trabajo», lo más importante para un actor es no desesperarse y conseguir manejar el miedo a la inestabilidad laboral, «si te van llamamando de distintos proyectos y el trabajo va saliendo eso ya es buena señal», explica animado.
Ahora está trabajando en la nueva serie de Portocabo, Ardora, y a la vez en una producción para Netflix: Dama del Norte, para el actor«actuar es algo que le permite sentirse más cerca de sí mismo, pero también poder meterse en la mente de otras personas», confiesa meditativo que le gustan los personajes conflictivos, con cierta carga social, y agrietados, «ese tipo de personajes te permiten descubrir muchos registros de tu propia personalidad».
«Galicia tiene una buena cantera de actores»
Durante la conversación aparece una idea repetida: el prestigio que han alcanzado los intérpretes gallegos. No es una percepción localista. Es algo que, asegura, escucha continuamente fuera de Galicia. «Cuando llegas a Madrid mucha gente te dice: Es que los gallegos…. El otro día estaba con un actor portugués y otro brasileño y me decían lo mismo».
No tarda en aparecer una lista de nombres que hoy forman parte del panorama nacional: Luis Tosar, Javier Gutiérrez, Javier Rey… Toda una generación que, recuerda, tienen un origen común. «Prácticamente todos empezaron en la Televisión de Galicia, en series como Mareas Vivas o Padre Casares. Eso al final es formación y experiencia».
Lejos de atribuir el reconocimiento a una supuesta forma especial de interpretar, Fran cree que para mejorar como actor « lo mejor es ser cada vez más tú mismo, saber quién eres y desde esa naturalidad llevar los personajes a tu terreno».

Una industria que permite crecer sin marcharse
Galicia vive un auténtico boom audiovisual. Las productoras se multiplican, las plataformas buscan localizaciones y cada vez son más las ficciones que se ruedan en la comunidad. Para Nogueira, ahí está la clave. «Aquí hay muchísima producción. Si eres gallego y quieres dedicarte a ser actor, tienes muchas productoras y una televisión pública que genera trabajo. Eso hace cantera».
No habla únicamente de oportunidades laborales, sino de algo mucho más importante para quien empieza: horas de rodaje, un actor también se construye trabajando, «Al final, esa experiencia hace que cuando sales fuera ya llegues mejor preparado». Un modelo que, en su opinión, diferencia a Galicia de otros territorios donde el talento existe, pero las oportunidades son mucho más limitadas. «Aquí dedicarse a la interpretación es una opción de trabajo que es posible».
El lujo de volver a Ferrol
La conversación cambia cuando se le pregunta dónde imagina su vida dentro de unos años, pero Fran no duda, «Yo estoy encantado de vivir en Ferrol, no me ha faltado trabajo desde que terminé y para mí eso es clave del éxito». No hay épica ni discursos grandilocuentes. Solo una forma muy sencilla de medir la calidad de vida, «yo me siento feliz aquí».
Hace una pausa y sonríe, «Sales de casa, caminas cien metros y ya te encuentras con unos amigos. Paras a hablar. Esa calidad de vida es incomparable». No reniega de otros lugares. Todo lo contrario. Reconoce que le encanta viajar, «Madrid es una ciudad que también me gusta, pero no como para instalarme y vivir allí. Para una semana está genial. Pero a la larga es una jungla».

Quizá esa sea una de las grandes diferencias respecto a generaciones anteriores. Antes, ser actor significaba casi inevitablemente abandonar Galicia. Hoy muchos intérpretes construyen sus carreras desde aquí, viajando cuando el trabajo lo requiere y regresando después. Fran Nogueira pertenece precisamente a esa generación.
La que se formó en las escuelas de teatro de Narón, encontró una industria audiovisual cada vez más sólida y entiende que el éxito también puede medirse en poder desayunar cerca del mar después de un rodaje. Mientras Galicia continúa consolidándose como uno de los grandes polos audiovisuales del país, actores como él recuerdan que detrás de cada serie, cada película y cada premio existe algo mucho más sencillo: una red de escuelas, compañías, televisiones, productoras y profesionales que llevan décadas construyendo cantera.
Y quizá por eso, cuando alguien en Madrid pronuncia aquello de «los actores gallegos…», ya nadie necesita terminar la frase. En el sector, hace tiempo que saben de qué están hablando.
