ALICIA SEOANE | Lunes 8 de abril 2024 | 13:05
La Fundación Secretariado Gitano lleva trabajando desde el 2017 en la oficina del barrio del Recimil, con el programa promociona. Desde la fundación se trabaja en la igualdad de oportunidades a través de la educación y el empleo. Silvia Gil coordinadora de la FSG nos destaca «la importancia de la implicación de las familias para evitar el ausentismo escolar». Evitar la tasa de abandono es el objetivo del programa de educación.
En 2019 comienzan a trabajar en la rama de empleo en Ferrol, este año por primera vez estrenan el programa Formatéate con garantía, que consta de 300 horas de duración, y es específico para la rama de comercio, con posibilidad de prácticas, «esperamos que algunas personas puedan salir con un contrato» nos comenta Silvia.
Aprovechando que el 8 de abril es el Día Internacional del Pueblo Gitano, asistimos al curso que se está impartiendo en la oficina de Recimil, para conocer un poco más el trabajo de los agentes de interculturalidad, más conocidos como mediadores. A Ismael Romero siempre le gustó el tema de la mediación, y la Fundación le dio la posibilidad de formarse.
Su función se basa en hacer captación, «buscar personas jóvenes que quieran entrar dentro de los programas», aunque nos explica Ismael, «también hacemos charlas motivacionales con niños y adultos, pero sobretodo peleamos por la igualdad de oportunidades tanto en lo laboral como en la vivienda, y en todos los ámbitos de la sociedad».

Cristián Vázquez, ha comenzado a trabajar recientemente con la Fundación, su labor es la misma que la de Ismael. La función del mediador es ir abriendo brechas en la conciencia, tanto de las personas gitanas que asisten a los cursos, como en remarcar los estereotipos y prejuicios con los que el colectivo gitano se encuentra, «siempre hay que estar ocultando lo que uno es. El pallo siempre es inocente hasta que se demuestra lo contrario. Pero el gitano siempre es culpable» nos cuenta Cristian.
Ambos denuncian las desventajas en el acceso a lo laboral, ya sea por falta de formación, y también porque muchas veces en las familias no se educa ni favorece este valor del trabajo, «en muchas ocasiones ese modelo no se ha visto en casa. Ven que sus familias han vivido de otra forma».
Su labor va desde motivar en la recompensa que trae el esfuerzo pero también en que esto no pase a convertirse en un prejuicio, ya que muchas personas gitanas si que trabajan, explica Cristian, «es importante ver a las personas desde lo individual, no solo desde el colectivo al que pertenecen. No somos un grupo donde todos seamos iguales. Nosotros queremos optar a las mismas posibilidades que cualquier otra persona».
En este curso de formación tanto Ismael como Cristian buscan trabajar con el grupo desde la empatía y la motivación, «que las personas se hagan conscientes de la importancia de valerse por sí mismas. La importancia de tener un trabajo remunerado, sin depender de las ayudas, porque esto no es algo seguro» repite Ismael, «algunas personas todavía no han recibido un patrón de referencia para trabajar, y tenemos que irlo creando. Lo que hace que las cosas vayan cambiando, y que cada vez más personas gitanas quieran trabajar».

Nazaret Gabarres de 19 años de edad, participante del curso, nos cuenta que su participación no solo la puede ayudar a encontrar un buen trabajo, sino también a hacer nuevas amistades, «me encantaría ser peluquera». Seraida González, de 23 años, también nos cuenta sus sueños laborales de cara al futuro, «a mi me gustaría ser maquilladora profesional y ser conocida».
Raúl Salazar confiesa que este curso también les ayuda a no depender de sus padres, y a poder ser independiente, «aunque, si me dan a elegir, me encantaría un puesto de trabajo de tipo informático». Adán está encantado de romper cosas de sí mismo que le incomodan, «el curso me ayuda a romper la pereza y a estabilizarme», aunque «mi sueño siempre ha sido ser doctor y trabajar en sanidad», confiesa.
Algunos valores que ellos ponen de relieve del pueblo Gitano son el respeto a las personas mayores, la unión y la colectividad, o el valor de la familia, «para nosotros el apoyo mutuo es fundamental. Todos nos ayudamos» otra cosa que para Cristian es importante es el matrimonio, «el valor por la familia, y el respeto por mi mujer. Entendido como una unidad de confianza. Poder afrontar desde el amor los problemas, no estar pensando siempre en la separación». Para ellos la familia es sagrada, es el germen y es el origen de todo.

Otra de las cosas que también venera mucho el pueblo gitano, es a sus ancestros, la convivencia y la normalidad con la que viven y hablan de todas las personas que ya no están. Para ellos la muerte no es el final, «cuando alguien se muere estamos muchas horas allí en el cementerio acompañándolo, nosotros somos creyentes, y sabemos que los que se van están bien, creemos en que las personas se reencuentran y esto es nuestra creencia», finaliza Cristian.
Entre sueños y contradicciones, con mucho trabajo por delante, hoy 8 de abril los gitanos celebran un Día Internacional en el que su Pueblo es reconocido.