La respiración por la boca, un gesto aparentemente inofensivo, se ha convertido en una preocupación creciente entre los especialistas. Según explica la doctora Patricia Aneiros, este hábito es la principal causa de alteración en el desarrollo facial, tal y como recoge el Libro Blanco de Otorrinolaringología 2024, y afecta a uno de cada cuatro niños en España.
Más allá de una cuestión estética, la respiración oral tiene importantes repercusiones en la salud infantil. Puede provocar alteraciones en el crecimiento de los huesos de la cara y los maxilares, además de favorecer problemas como trastornos del sueño, bajo rendimiento escolar, apneas, ronquidos, infecciones respiratorias y una peor oxigenación del organismo.
Un problema cada vez más frecuente
La especialista señala varios factores que explican el aumento de este hábito en la infancia. Entre ellos, el incremento de las alergias, ya que los niños pasan más tiempo en interiores, expuestos a ácaros del polvo y con menor contacto con alérgenos naturales que entrenen su sistema inmune.
También influye la alimentación actual, más blanda y procesada, que no estimula el desarrollo de los maxilares. Esto provoca que la lengua no tenga espacio suficiente para colocarse en su posición natural, apoyada en el paladar.

A ello se suma el impacto de las pantallas y la mala postura. El llamado “text neck” —la posición de cuello adelantado al mirar dispositivos móviles— estrecha la vía aérea y desplaza la mandíbula y la lengua hacia abajo, favoreciendo la respiración bucal.
Consecuencias en la boca y el rostro
La respiración oral altera el equilibrio natural del sistema orofacial. Al bajar la lengua y perder su función de expansión del maxilar superior, pueden aparecer problemas como:
- Paladar estrecho u ojival
- Apiñamiento dental, por falta de espacio
- Deglución atípica, con la lengua entre los dientes
- Mordida abierta, donde los dientes anteriores no llegan a tocarse
Este conjunto de rasgos puede derivar en la llamada facies adenoidea del respirador oral, un patrón facial característico asociado a este hábito.
La importancia de la respiración nasal
Frente a ello, la doctora Aneiros recuerda que la respiración nasal es clave para la salud. La nariz actúa como filtro natural del aire, eliminando partículas, calentándolo y humedeciéndolo antes de que llegue a los pulmones. Además, produce óxido nítrico, una sustancia con efecto antibacteriano.
Por el contrario, los respiradores orales sufren más infecciones respiratorias, lo que puede provocar hipertrofia de adenoides y amígdalas. Esto reduce aún más el paso de aire por la nariz y perpetúa un círculo vicioso.

Cómo detectar si un niño respira por la boca
Existen señales que pueden alertar a las familias:
- Mantener la boca entreabierta al estudiar o ver la televisión
- Dormir con la boca abierta
- Roncar o hacer ruidos al dormir
- Apneas del sueño
- Labios secos
- Esfuerzo muscular para cerrar los labios

Diagnóstico precoz y tratamiento
La doctora Aneiros insiste en la importancia de un diagnóstico temprano para evitar consecuencias a largo plazo. En este sentido, destaca el papel de los odontopediatras especializados en Rehabilitación NeuroOclusal, que abordan el problema de forma integral.
Su labor incluye el diagnóstico del equilibrio neuromuscular orofacial, la colaboración con otros especialistas como logopedas u otorrinolaringólogos, y la aplicación de tratamientos desde edades tempranas, junto a un seguimiento continuo del crecimiento facial.


«Los huesos de la cara son muy plásticos en la infancia y su desarrollo depende en gran medida de funciones como la respiración, la deglución o la masticación», subraya la especialista.
Por ello, concluye, detectar a tiempo la respiración oral no solo mejora la salud bucodental, sino que resulta clave para garantizar un desarrollo facial armónico y una mejor calidad de vida en los niños.