«La gente joven tiene que conocer estas historias»: Mato impulsa la anulación de la condena franquista de su abuelo

Miguel Escalona y su familia

FERROL360 | Sábado 28 de febrero de 2026 | 11:57

Hay historias que permanecen décadas en archivos militares y cajones familiares, esperando el momento de ser contadas. El exalcalde de Ferrol y portavoz socialista, Ángel Mato, ha decidido abrir la suya.

Ha solicitado formalmente la anulación de la condena franquista impuesta a su abuelo, Miguel Escalona, y su reconocimiento oficial como víctima de la represión, al amparo de la actual legislación de Memoria Democrática.

La petición fue presentada ante la fiscal delegada provincial de Memoria Democrática y Derechos Humanos, Encarnación Mayán. Mato acudió acompañado por su prima Gloria Gómez —en representación de la familia— y por la Asociación Cultural Memoria Histórica Democrática. Entre todos recopilaron documentos, expedientes y archivos.

En la comparecencia no solo se habló de papeles y fechas. También se les preguntó cómo la represión cambió la vida de la familia. Con toda esa información se abrirá ahora un procedimiento de revisión que podría culminar con la retirada oficial de la condena.

«Esto, más que por reparar la memoria de nuestra familia, también lo hacemos como un acto de responsabilidad pública», explica Mato. «Para que la gente joven sepa que mi abuelo, siendo un militar con una carrera brillante- aún así el régimen te podía costar la vida». 

De militar condecorado a condenado a muerte

Miguel Escalona ingresó en la Armada en 1912. Su expediente recoge condecoraciones obtenidas durante la guerra de Marruecos. En julio de 1936 estaba destinado en los cuarteles viejos del Arsenal de Ferrol y se mantuvo fiel al Gobierno de la República.

Tras el golpe militar fue detenido. Pasó por el penal de la Escollera y por el buque prisión Plus Ultra. En 1937 un consejo de guerra lo condenó a pena de muerte.

La sentencia fue conmutada después por cadena perpetua. La familia desconoce con certeza qué gestiones pudieron influir en esa decisión, aunque creen que su condición de militar y posibles apoyos internos pudieron resultar determinantes.

Cumplió trece años de prisión y salió profundamente deteriorado, muriendo con poco más de 50 años.

«Después de una experiencia así te sientes marcado, apartado de tu vida, se murió diez años después de que saliera de la cárcel», relata su nieto.

La herida que atravesó generaciones

Escalona regresó a Ferrol con la salud quebrada. La familia sobrevivió gracias a la cantina de la estación, negocio de los padres de su esposa. Los hijos salieron adelante, pero crecieron señalados.

«No solo quedaron ellos marcados. Sus hijos vivieron repudiados por ser hijos de ‘rojo’», recuerda el portavoz socialista, «La gente joven no es consciente del dolor que se generó…no solo vivir en la miseria, sino marcados socialmente». 

La represión no fue un hecho aislado en su árbol genealógico. Su abuelo paterno, Ángel Mato Peña, murió en la Revolución de Asturias de 1934, abatido durante la huelga general de aquel año. Dos historias atravesadas por la violencia política que marcaron a la familia.

«Él hizo su deber, que fue defender el gobierno legítimo de ese momento», sostiene.

Memoria para las nuevas generaciones 

Para Ángel Mato, el reconocimiento oficial no es solo un gesto simbólico. Es también una advertencia. Un recordatorio de que los derechos no son inmutables.

«La gente joven tiene que conocer estas historias. Ahora asumimos que tenemos libertad de pensamiento y derechos garantizados, pero si no se defienden los valores democráticos, eso puede perderse», reflexiona.

Y es que la memoria no es un ajuste de cuentas con el pasado. Es una herramienta para entenderlo. Para que, cuando alguien pregunte si se vivía mejor bajo una dictadura, la respuesta no sea un eslogan, sino un ejercicio de conciencia.

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