La Feria del Libro de Ferrol cerró esta edición con un balance muy positivo, consolidándose como uno de los encuentros culturales más destacados de la comarca y confirmando que el gusto por la lectura sigue teniendo un espacio propio en la ciudad. Durante varios días, la plaza se llenó de lectores, autores y curiosos que se acercaron a disfrutar del mundo de los libros en un ambiente animado y acogedor.
Las casetas de las librerías ofrecieron una amplia y cuidada selección de títulos, que iba desde las novedades editoriales hasta clásicos imprescindibles. Hubo propuestas para todos los gustos y edades, algo que se reflejó en el constante ir y venir de personas hojeando ejemplares, intercambiando recomendaciones o marchándose con algún libro bajo el brazo.
Uno de los grandes atractivos de la feria fueron las presentaciones y firmas de libros, que permitieron a los autores y autoras conectar de forma directa con su público. Estos encuentros cercanos dieron lugar a charlas distendidas, dedicatorias personalizadas y momentos especiales que añadieron un valor extra a la experiencia de visitar la feria.
La programación paralela destacó por su variedad, con actividades dirigidas al público infantil, charlas y encuentros literarios que enriquecieron la cita más allá de la compra de libros. Esta combinación de propuestas convirtió la feria en un espacio cultural vivo, abierto a la participación y al intercambio de ideas.
El buen tiempo acompañó durante buena parte de las jornadas, favoreciendo una notable afluencia de visitantes y un ambiente animado en las calles. Se hizo patente la buena acogida del evento y el interés creciente por la lectura y por este tipo de iniciativas culturales.
En definitiva, la Feria del Libro de Ferrol volvió a demostrar su importancia como punto de encuentro cultural y social, un lugar donde los libros sirven de excusa perfecta para compartir tiempo, historias y experiencias. Una edición que deja muy buenas sensaciones y ganas de repetir el próximo año.





