M. CORRAL | Ferrol | Martes 8 noviembre 2022 | 10:50
Hay pocas cosas más injustas en esta vida que tener que esperar a morirse para que alguien te escriba unas palabras bonitas, para salir en los periódicos por ser una persona querida. Más que nada porque el difunto o difunta no va a poder leerlo aunque sí se convierta en un bálsamo para el dolor de la familia y los amigos. Por eso hoy inauguro esta oda a la vida empezando por una mujer vitalista, medio fenesa y medio ferrolana, que ha cumplido 50 años: Chucha.
En mitad de la vorágine nocturna que se nos desplegó durante Fóra do Mapa, le prometí en el Manchita que escribiría algo por su cumpleaños aunque quizás no lo recuerde. Me contó que Montse Mayoral un día le había escrito un horóscopo y me pareció maravilloso. Y no quería ser yo menos aunque llegue un poco tarde, porque Chucha ya tiene 50 años y 14 días; pero confío en que todavía le dure la resaca de la celebración gaditana a la que arrastró a sus amigos.
Confío en que todavía pueda paladear el vino fino, el pescaíto y las tortillitas de camarones. De ahí es precisamente la foto que ilustra esta felicitación, sacada por el fotógrafo Daniel Santalla en complot, pa revolver. Y en ella Chucha brinda, con su sonrisa despreocupada, por cumplir otros 50 años más como poco. Chinchín. Y lleva, por supuesto, la camiseta de Las Meninas de Canido porque no hay nada más icónico en este mundo que las camisetas de esta mujer.
De hecho, siempre he pensado que si algún día tuviese que promocionar algo, querría hacerlo en una camiseta de Chucha para asegurarme el éxito y el target. Conciertos, festivales, restaurantes, bares o bodas, da igual donde te encuentres a esta mujer porque te va a saludar. Se va a acercar a ti para hablarte, para preguntarte qué tal estás, para integrarte en el grupo. Porque ella es así, sociable y sin prejuicios, sin andarse con conachadas. Cariñosa y directa.
De ahí que cuente en su haber con las amistades más variadas que una se pueda imaginar. El bagaje de Chucha la ha relacionado con todos los estratos de la sociedad ferrolana, con todos los ambientes imaginables sin ponerle pegas a los cambios generacionales, y de todos ellos sale airosa y con un puñado de amigos. Gentes diversas con las que siempre es la misma persona: con su sonrisa, con su cara de está sonando un temazo y con su puntual práctica de lengua de signos a mitad de la juerga.
Non te morras nunca, Chucha. ¡Salud!