
RAÚL SALGADO | Ferrol | Miércoles 1 febrero 2017 | 20:35
Responde al teléfono desde las calles de Mérida. Son sus primeros días en su nuevo destino futbolístico, el que sucede a casi dos años en As Somozas. «Ha sido todo muy rápido», dice Javier Mandaluniz a Ferrol360. Llegó a la ciudad extremeña, se subió a un autobus a las pocas horas y acompañó al equipo que ahora le acoge a Granada.
Quiere compaginar sus entrenamientos con su deseo de «dar clases de inglés». Sondea las academias locales mientras habla por el móvil. Aunque «nadie es pitoniso», se ha incorporado al Mérida, un «equipo importante», porque «no siempre salen las oportunidades» y este puede ser un tren de los buenos. Le sorprendió y ahora resume su estancia en Ferrolterra.
«Estoy agradecido al Somozas, apostaron por mí cuando nadie se acordaba de mí», sostiene el guardameta de Euskadi. Al recordar lo vivido «día a día», concluye que «el balance es inolvidable». Valora que «Stili confió en mí desde el principio»; él intentó «hacer lo mejor que pude» su trabajo. En la mente, las «buenas amistades» que se lleva del club o de la propia localidad.
Tiene claro que regresaría sin pensarlo: «Ojalá pueda volver, es una tierra maravillosa». ¿Qué ocurre este año para que el Somozas siga de colista? El cancerbero afirma que «ha habido un cambio grande» en el vestuario y que están «pesando mucho los detalles». «Ni un partido hemos perdido por goleada», añade.
A su entender, «cuanto antes se corrijan» los fallos detectados, y reseña que así se está haciendo poco a poco, «el equipo tirará» hacia arriba. Mandaluniz no descuida que «si algo distingue al Somozas es el grupo humano», tendría que ser el «espejo para muchos» otros: «Gracias por el trato recibido, me hicieron sentir querido; noté la confianza, ojalá nos podamos volver a encontrar».