El Festival Internacional do Mundo Celta de Ortigueira ha bajado el telón de una edición que ya forma parte de la historia del certamen. La organización cifra en más de 100.000 personas la asistencia registrada durante los cinco días de programación, en una cita que también destacó por reunir a más de 500 gaiteiros y ofrecer más de 100 actividades, el mayor volumen de propuestas desde el nacimiento del festival.
La edición de 2026 convirtió de nuevo a Ortigueira en el principal punto de encuentro de las culturas atlánticas, con una programación que combinó grandes conciertos, actuaciones en la calle, talleres, actividades familiares, exposiciones, encuentros culturales y propuestas divulgativas repartidas por distintos espacios del municipio.
El broche final llegó este domingo con el tradicional Desfile das Nacións Celtas, uno de los actos más representativos del festival y que volvió a llenar las calles de música y color gracias a la participación de agrupaciones llegadas de distintos territorios. Entre ellas estuvieron la Escola de Gaitas de Ortigueira, Banda de Gaitas do Ortegal, A.C. Sadeo, B.G. O Pichel, G.E. L’Oriente Llacín, B.G. Ladrido, B.G. Saxum, Airiños de Fene, Bagad de Vannes Melinerion, B.G.E.M. As Pontes y Caledonian Cowboy Collective Pipe Band.
La última jornada también mantuvo la actividad del Festival na Rúa, con actuaciones de North Coast Irish Dance, Vai Rañala Meu, Troula do Ortegal y Tumba e Dálle, mientras que el PequeFestival volvió a congregar a las familias con »A viaxe feliz de Ramón Sanfiz», de Fantoches Baj. La programación de la Vila Celta puso el cierre a esta edición con los conciertos de Vai Rañala Meu, Eilbhe, Berbert Band y Anxo Lorenzo.
Durante las cinco jornadas, los diferentes escenarios acogieron a artistas y formaciones procedentes de Galicia, Irlanda, Bretaña, Asturias, Escocia y Canadá, reforzando el carácter internacional de un festival declarado de Interese Turístico Internacional.
La respuesta del público volvió a traducirse en un importante impacto para la economía local. La elevada ocupación de los alojamientos, la actividad registrada en la hostelería y el comercio, así como la utilización de los aparcamientos habilitados, confirmaron el efecto dinamizador que el festival genera cada verano en la comarca. También tuvieron una gran acogida los talleres, que completaron todas sus plazas.
La dimensión alcanzada por esta edición también se reflejó en el apartado organizativo. Desde el martes y hasta el domingo, el comedor del CEIP José María Lage preparó más de 1.000 comidas diarias destinadas a artistas, personal técnico, voluntariado y equipos de producción, una muestra de la complejidad logística que supone un evento de estas características.
El seguimiento del festival también creció en el ámbito digital gracias al incremento de la actividad en redes sociales y a las retransmisiones en directo a través de Tolemias TV, que permitieron seguir los conciertos desde distintos puntos del mundo.
Con este balance, el Festival Internacional do Mundo Celta de Ortigueira cierra una edición marcada por los récords de participación, programación y asistencia, consolidando su posición como uno de los principales referentes internacionales de la música de raíz y de la cultura celta.
